miércoles, 2 de octubre de 2013

Eric Hobsbawm. Fractura y tiempo


Isnardo Santos
“Predecir tendencias sociales, 
es en un sentido, más fácil que predecir acontecimientos”
Eric Hobsbawm, 1981


Eric Hobsbawm falleció en Londres, Inglaterra, el 1 de octubre de 2012 a la edad de 96 años, historiador Británico de orientación marxista y uno de los últimos pensadores totalizantes del siglo XX. La extensa obra del reconocido autor se formó a lo largo de décadas de experiencia docente y de investigación universitaria. Educado primeramente en Berlín hasta los años de la adolescencia, en que su condición judía  lo obligó a migrar a Inglaterra, se doctoró en historia en el King's College, Cambridge. Su formación marxista y su apego al Partido Comunista provienen, sin embargo, de sus años de adolescencia vividos en Alemania. Hobsbawm fue uno de los últimos sobrevivientes de la primera generación de historiadores marxistas Británicos, aunque algunos autores han negado tal condición y reprochan su paulatina “derechización” (Alan Woods, 2012). Lo cierto es que Hobsbawm jamás dejó de definirse dentro del marxismo (How to Change the World)
            Sería difícil definir su trabajo en una línea particular de investigación, pues sus indagaciones van desde trabajos sobre la Revolución Industrial (Industry and Empire, 1968), movimientos sociales (Primitive Rebels, 1959); arte (Behind the times, 1998); música (The Jazz Scene, 1988); tradiciones (The invention of tradition, 1992); teoría (On History, 1997); política (For a Rational Left: political writing, 1988); ideas (How to Change the World: Tales of Marx and Marxism 1840-2011, 2011); historia universal (The Age of Extremes, 1994); autobiografía (Interesting Times: a Twentieth-century Life, 2002); hasta lo que podríamos definir como “futurismo histórico”(Fractured times, 2013).  
            Sin embargo puede distinguirse que el objeto central en la obra de Hobsbawm es el origen y desarrollo del mundo moderno. Dos eventos marcan para Hobsbawm el punto de partida de nuestra contemporaneidad: la Revolución Industrial y la Revolución Francesa. La primera es el obligado referente del cambio económico y, por ende, de una transformación en la organización social e internacional (Industry and Empire). La segunda, representó para el infatigable historiador, el arranque de los nuevos paradigmas políticos que transformarán la organización de los Estados-nacionales en el mundo occidental (Echoes of the Marseillaise).
            Su zona marxista y su formación como historiador económico le proporcionaron una herramienta imprescindible: el apropiado manejo del tiempo. Este timing histórico lo acompañará en todas sus obras y en la mayoría de sus reflexiones. El tiempo se presenta en Hobsbawm como un elemento continuo, que inevitablemente manifiesta fracturas, dobleces (The Age of Extremes), a través de los cuales el historiador está en posibilidad de definir nuevos marcos y horizontes para explicar los sujetos sociales y la naturaleza de los procesos históricos. De hecho sus estudios sobre las sociedades campesinas y obreras se concentran en momentos de ruptura, de cambio o de transición. Primitive Rebels, primero, y Bandits, después, son claros ejemplos de estudios sobre sociedades humanas ubicados en los umbrales; entre la desaparición de las sociedades agrarias tradicionales y la implantación de un moderno sistema capitalista. Por esta razón es tan vistoso y sugerente su modelo sobre los bandidos sociales, ya que para Hobsbawm el fenómeno del bandidaje no es privativo de una región en particular, sino que descubre que se reproduce en diferentes Estados y áreas geográficas de Europa y América, lo que se explica por la transición que supone la adopción de un nuevo sistema productivo (Capitalista) frente a la resistencia de los grupos tradicionales.
            Su selecto sentido del tiempo se manifestará en una serie de obras de síntesis histórica, la tetralogía sobre las “Eras”. The Age of Revolution: Europe 1789-1848, (1962); The Age of Capital, 1848-1875, (1975); The Age of Empire 1875-1914, (1987) y The Age of Extremes: the short twentieth century 1914-1991, (1994). A la que podría sumarse una quita obra, que aborda el incipiente siglo XXI, Essays on Globalization, Democracy and Terrorism, (2007). En estos trabajos Hobsbawm demuestra una maestría insuperable en el uso del tiempo diacrónico y sincrónico. Las obras cumplen con la ambición de la escuela de los Annales ―a la que era afín Hobsbawm (On History, 1997)― de realizar una historia “total”, ya que sus trabajos exponen no solo la estructura económica y política de los diferentes estados nacionales en el mundo, sino que elabora destellantes análisis sociales y culturales en cada fracción del tiempo. Al estudio del tiempo largo suma las coyunturas locales, nacionales y estatales de un apenas dibujado “sistema” mundial. 
            Su privilegiado uso del tiempo histórico llevó a nuestro autor a romper la barrera del tiempo fáctico. Como buen marxista, y con el dominio del cambio histórico, Hobsbawm se aventuró a lo que él mismo denominó la “prognosis” en la historia. En un artículo titulado “Con la vista puesta en el mañana: la historia y el futuro”, publicado en 1981, en la New Left Review, Hobsbawm hizo una dilatada reflexión sobre el potencial de la predicción en el historiador. El punto era nodal, si la justificación de la historia era su carácter tridimensionalidad; pasado, presente y futuro, siendo el pasado y, hasta cierto punto, el presente objetos de su análisis, ¿qué había del futuro? Para Hobsbawm la historia estudiaba “realidades”, hechos que no estaban ajenos a nuestro presente, plantear escenarios a futuro, por ende, representaba solo una posibilidad para el historiador y una función adicional de la historia.
En su libro póstumo Fractured times podemos leer a un Hobsbawm analizando la “realidad” cultural (presente) del mundo occidental, pero con la tentativa de mirar más lejos, hacia dónde vamos. Como si el historiador del siglo pasado quisiera hurgar con la profundidad de su mirada histórica en los derroteros de las sociedades en formación.  
Obviamente esta invitación a aproximarnos al futuro no la realizó Hobsbawm de forma irresponsable, ni la efectuó en apego a la desatada ficción. Nos propuso, en cambio, emplear las herramientas de la historia social y económica para poder verificar “tendencias”. La herramienta provista para el historiador, para acceder a este tipo de análisis, es su privilegiada vista panorámica, del uso de la perspectiva económica y la formulación prospectiva de posibles escenarios sociales, donde el “accidente” no está exento. ¿De qué le sirve esto al historiador? Pregunta difícil de responder, pero  para Hobsbawm el plantear escenarios tiene que ver con la condición activa del historiador, de la incidencia que pueda tener en los acontecimientos, él mismo fue un actor político. El “pronóstico”, como cualquier jugador de ajedrez lo sabe, ayuda a decidir sobre el siguiente movimiento en el tablero, por ende sería en este punto en el que la historia cumple con su cometido original, lo que dotaría de la capacidad de planeación y prevención a las sociedades. Esta fue seguramente la última jugada predictiva de uno de los más trascendentales historiadores del siglo pasado.
Gallego, Marisa, Eric Hobsbawm y la historia crítica del siglo XX, Madrid: Campo de ideas, 2005.
Hobsbawm, Eric, Un tiempo de rupturas. Sociedad y cultura en el siglo XX, Trad. Cecilia Belza, México: Paidós/Crítica, 2013.
--------------, Guerra y paz en el siglo XXI, Trad. Beatriz Equibar [et.al], Barcelona: Crítica, 2007   
--------------, Sobre la historia, Trad. Jordi Beltrán, Barcelona: Crítica, 1998.
--------------,  Años interesantes. Una vida en el siglo XX, Trad. de Juan Rabasseda-Gascó, Barcelona: Crítica 2003.
--------------, Historia del siglo XX, 1914-1991, Trad. Juan Faci [et.al.], Barcelona: Crítica, 1995.
Woods, Alan, “Hobsbawm fue un marxista?”, en In defence of marxism,19 de octubre 2012: http://www.marxist.com/was-hobsbawm-a-marxist-1.htm

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tres Reglas Fundamentales Para Comprender a Carlos Marx.

Tres Reglas Fundamentales Para Comprender a Carlos Marx.

Flor de María Balboa Reyna.

Para estudiar a Marx es preciso seguir una serie de lineamientos fundamentales que nos alejen del equívoco, la confusión y los errores que comete quien intenta el conocimiento del tema a través de la extensa profusión de “autores marxistas.” [1]
1. La teoría marxista es el discurso más difundido en la historia de las ciencias sociales, pero justamente por ello es la teorización más distorsionada de los discursos disciplinarios. Es preciso distinguir entre Marx y  el marxismo: El pensamiento de Carlos Marx creo una extensa y diversificada escuela; justamente por eso, conocer a Marx implica leerlo directamente.
El pensamiento marxista tiene una divulgación tan amplia a nivel planetario, y a través del tiempo que  -quizás por ello- ha sufrido un sinnúmero de deformaciones. Tantos intérpretes y exégetas, tantos estudiosos y analistas han conseguido crear una incomprensible y deforme “amalgama” del pensamiento de Carlos Marx. En medio de tantos autores que desean explicarlo son quizá los peores aquellos que pretenden enseñar la concepción de Marx a partir de su simplificación. Precisamente porque el discurso es complejo, es necesario tratar de comprenderlo en su formulación básica –a través del conocimiento de su aparato conceptual- y a continuación, en el paulatino entendimiento de su andamiaje teórico para tratar de captar posteriormente su sistema categorial. Habría -como dice Gramsci- que elevar la cultura de las masas, y no deformar la cultura para que éstas puedan comprenderla.

2. Es preciso distinguir la filosofía marxista del marxismo.
Por lo anteriormente señalado, conocer la filosofía de Marx, marxista o marxiana (algunos pensadores distinguen entre la concepción marxista como el pensamiento de sus seguidores, y marxiano como el pensamiento del propio Carlos Marx). Conocer el pensamiento de Marx significa acudir a la fuente de la que abrevan todas las escuelas y corrientes de pensamiento que o bien lo continúan o bien lo deforman, es preciso -como decían los antiguos- acudir a las fuentes “Ad Fontes”.  Para conocer el discurso de Carlos Marx es preciso acceder a la obra de Marx, intentar un diálogo directo con el autor, solicitar la explicación, insistir en el aprendizaje, exigirle su enseñanza, tener paciencia, perseverar y no tomar “atajos intelectuales”, caminos errados que a la postre pueden significar el desvío no sólo de la heterodoxia sino de la falsedad. Es necesario quedarse con Marx y estudiarlo profundamente para entenderlo. Por ejemplo, es preciso asumir que no se puede comprender a Marx a través de Lenin, son dos autores diferentes con dos discursos distintos en dos circunstancias históricas diversas.

3. Es preciso dejar de identificar el discurso crítico de Marx acerca de la dinámica capitalista, con el proyecto político del comunismo y con la objetividad histórica del socialismo real.  Marx es un científico social  y su discurso se encuentra fundamentalmente en su obra El Capital.  Es preciso distinguir perfectamente entre el análisis crítico que Marx realiza acerca del desarrollo capitalista, con el proyecto socio-político del comunismo y con (algo que históricamente está absolutamente fuera del alcance, previsión y responsabilidad de Marx) el sistema establecido en la Unión Soviética después de la revolución bolchevique, llamado socialismo real y que tiene a mediados del siglo XX una enorme expansión en el cuál se impone el socialismo hacia otros países formando el llamado “bloque socialista”.
Primero tenemos que discernir el estudio crítico en el cual Carlos Marx, a partir de una vasta y trascendente investigación, realizada desde una perspectiva científica, define al modo de reproducción mercantil capitalista como un desarrollo social autodestructivo.  Éste modo de reproducción social no puede avanzar sin sacrificar sistemáticamente al sujeto social y depredar invariablemente a la objetividad natural.  Ésta exposición, la encontramos en los siguientes textos: Elementos Fundamentales de la Crítica de la Economía Política, Historia Crítica de la Teoría de la Plusvalía pero de modo fundamental en su obra máxima: El Capital. “ Por tanto, la producción capitalista sólo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el hombre.” [2]
Ahora bien, el discurso que Marx elabora en el Manifiesto Comunista, constituye un discurso de orden político, donde se hace una clara instigación a la subversión, de ahí el tono de arenga que se sostiene durante todo el texto. Constituye una alocución, un manifiesto de partido, se afirma el fin del capitalismo a partir de la rebelión mundial de la clase obrera. En ésta proclama, se prefigura el comunismo  como un proyecto de reproducción social, como un programa de acción a considerar hacia una sociedad futura: Se trata de un nuevo modo de reproducción social desplegado a partir de la creación de nuevas condiciones de orden infraestructural en torno al incremento de las capacidades humanas, al avance de las fuerzas productivas, al desarrollo de la ciencia, al progreso tecnológico y a la opción –hasta ahora evadida-  de actualizar plenamente la racionalidad humana, para construir un nuevo sistema donde el objetivo sea la reproducción social, no la reproducción del capital. “…toda esta sociedad burguesa moderna, que ha hecho surgir como por encanto tan potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros”[3]
Debemos discernir claramente la naturaleza completamente distinta de ambos planteamientos: uno de ellos, a pesar de su conspicua estructura y prolijo desarrollo es un manifiesto de partido, un llamado  a la revolución, por tanto un texto político. En cambio los otros libros a los que se hace referencia constituyen la exposición de una investigación científica elaborada a partir de laborioso y prolongado examen del proceso histórico que dio lugar al capitalismo, y del minucioso y profundo análisis de este modo de reproducción social. Debemos distinguir  ambos discursos para evitar equívocos. El comunismo no es un sistema al que se va arribar de modo predeterminado, el comunismo es un proyecto, el plan a seguir por una sociedad de hombres brillantes a partir de una infraestructura idónea, el comunismo es el sueño de Marx.

Por último, es preciso evitar la identificación  del discurso crítico de Marx con lo ocurrido de modo concreto en la Unión Soviética.  A pesar de que Lenin haya asegurado que su discurso era marxista-leninista se requiere diferenciar ambos autores y por supuesto dilucidar las significaciones de sendos discursos.   Quien lea a Marx se dará cuenta de que existen más diferencias que similitudes:  Marx era fundamentalmente un filósofo, un científico social;   Lenin era un líder, un revolucionario, el “marxismo-leninismo” es la interpretación de Lenin acerca del discurso de Marx, pero es preciso leer a Marx para percatarse de que los sucesos que tuvieron lugar en la Unión Soviética y en el Bloque Socialista llamado Socialismo Real no se encuentran como premisa teórica ni como consecuencia lógica en los textos que conforman el discurso de Carlos Marx .
1.    La revolución que Marx y Engels esperaban era un estallido que aparecería en un país avanzado, porque se requería el andamiaje técnico, productivo, científico y tecnológico de un capitalismo desarrollado. “…cuando el trabajo no sea solamente un medio de la vida, sino la primera necesidad vital; crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces …la sociedad podrá escribir en su bandera: De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”. [4] La revolución bolchevique de Lenin ocurre en Rusia, que a principios de siglo se configura como un país semi-feudal, la industrialización en la Rusia socialista, después Unión Soviética, transcurre a marchas forzadas y a través de jornadas intensivas y extenuantes para la población trabajadora.
2.    La revolución que Marx y Engels promovían era una insubordinación de la clase obrera, como clase que tiene la misión histórica de llevar a cabo la destrucción del sistema capitalista. “De todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria…” [5] Esto tiene el sentido de que para Marx el proceso productivo se lleva a cabo por los trabajadores, que son los que tienen el conocimiento técnico básico de la producción, y por otro lado constituyen la clase que lleva en su propia cotidianeidad la contradicción de ser la clase creadora de la riqueza aunque no sea la consumidora de ella: la contradicción básica de esta sociedad es que los productores no consumen y los consumidores no producen; en tanto que  el ejército rojo de Lenin esta formado fundamentalmente de campesinos.
3.    La revolución proletaria tendría lugar de modo nacional inicialmente, y luego se extendería mundialmente, de ahí la frase “¡Proletarios de Todos los Países Uníos!” [6]

Algunos Prolegómenos al Discurso de Carlos Marx:
Marx y Engels sostienen en La Ideología Alemana, que las premisas de la historia son hombres produciendo en condiciones materiales de existencia: “La primera premisa de toda historia humana es, naturalmente, la existencia de individuos humanos vivientes, El primer estado de hecho comprobable es, por tanto, la organización corpórea de estos individuos y, como consecuencia de ello, su comportamiento hacia el resto de la naturaleza.” [7] Aquello que constituye la primigenia y elemental posibilidad de vida humana es un conjunto de seres humanos (tribus, clanes, sociedades) que llamaremos Sujeto Social, cuya cohesión se establece en una vida común, actualizada primitivamente como sobrevivencia y posteriormente como estilo de vida cotidiano.  Los miembros del sujeto social comparten el esfuerzo de sobrevivir en condiciones de escasez, de peligro ante una naturaleza hostil, una intemperie inhóspita, un medio animal salvaje, y sobre todo un conocimiento incipiente, un acervo cultural precario, una pedestre experiencia. Una de las ideas centrales del pensamiento marxista es que el hombre no nace en el mundo tal cual lo conocemos en la actualidad, es un animal que debido a su racionalidad evoluciona continuamente, transformando la naturaleza y transformándose a sí mismo, auto-transformándose. 
El Sujeto social se crea a sí mismo, se auto-construye como ser humano, a lo largo de la historia, a partir de su relación con el medio natural, pero sobretodo a partir de la interacción del hombre con el hombre, de su interrelación social. A diferencia de los animales, cuyo proceso de reproducción implica un proceso de transformación, de orden intuitivo y por tanto secular; el hombre establecerá una acción en la objetividad natural que se distinguirá por ser una actividad racional que se llamará trabajo. En efecto,  las abejas crean panales, las hormigas modifican la objetividad natural en forma de hormigueros, pero dado que la transformación está siendo guiada por el instinto entonces siempre será la misma, de modo semejante para la especie. Sin embargo  el sujeto social, dotado de una capacidad de reflexión, lleva a cabo una transformación previamente planificada. Es decir, actualiza un proyecto que con antelación a su actividad prefiguró mentalmente. Ello es lo que caracteriza un proceso de trabajo. La diferencia dice Marx entre un panal geométricamente perfecto y la barda más deforme de un inepto albañil se debe a que transformación en éste último fue previamente planeada.   “Mientras permanezca trabajando, además de esforzar los órganos que trabajan, el obrero ha de aportar esa voluntad consciente del fin al que llamamos atención.” [8] Esta idea del trabajo humano constituye una visión ontológica desarrollada por Carlos Marx siguiendo la concepción aristotélica de que el hombre es un ser teleológico (es decir que procede por fines). Para el genio de Estagira, el hombre elige un fin,  persigue un “telos” (en griego, “telos” significa fin), y trata de encontrar los medios para conseguir su objetivo. Según Carlos Marx éste proceso que es real en cada uno de los seres humanos, se convierte en un proceso de orden colectivo entre comunidades humanas.
De acuerdo con lo anterior, cada sociedad crea su propio modo de producción, es decir, el sujeto social establece, mediante un acuerdo colectivo, la manera de enfrentarse a la objetividad natural para transformarla. Dicho acuerdo se configura como un proyecto de reproducción social. Justamente porque el tiempo de estas sociedades están signadas por la escasez, determinan: el qué, el cómo y el cuánto producir, el qué, el cómo y el cuánto distribuir y finalmente el qué, el cómo y el cuánto consumir. Es decir, a través de un proyecto de reproducción social, se define la conciliación entre las capacidades productivas de la población con las necesidades de consumo de la misma.  Ello establece una práctica común, previamente elegida por la comunidad, que produce y reproduce su actuación de modo continuo y con ello genera no solamente un modo de producción, sino también una definición de ser social, “Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cómo producen”. [9] Desde la perspectiva fundante del ámbito económico, lo esencial es el modo en que estas comunidades se reproducen, el modo en que establecen su manera de producir y consumir, así como la forma de distribución adoptada. “Nos encontramos, pues, con el hecho de que determinados individuos, que, como productores, actúan de un determinado modo, contraen entre sí éstas relaciones sociales y políticas determinadas”. [10]   Nos encontramos con una población determinada existiendo (y reproduciendo su existencia) en determinadas condiciones materiales de orden natural, condiciones que tienen que ver con un entorno geográfico-climático,  de naturaleza generosa o avara, de escasez o prodigalidad. 
Cada comunidad (tribu o clan), como conglomerado social, como conjunto de individuos o como sujeto social. Toda vez que el sedentarismo implica el establecimiento del sujeto social en un cierto territorio a partir de ciertas circunstancias naturales que permiten su sobrevivencia y reproducción, la tierra como su “laboratorium natural”, diría Marx en los Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política de 1859, se convertirá en su tierra, en un contexto físico-natural que circunda y enfrenta en tanto objeto a la sociedad en tanto que sujeto.  Ésta correlación orgánica que constituye la básica interrelación dialéctica –contradictoria pero operativa- entre el sujeto y el objeto en términos generales, y en términos particulares entre un sujeto social determinado y una objetividad natural determinada, son no solamente las premisas de la historia, sino la contradicción más importante para la dialéctica, como método y como filosofía. Es decir, el sujeto social es también una objetividad natural porque  como todos los animales, es un organismo biológico; luego también es naturaleza, que comparte el destino de todo sistema vital de nacer, crecer reproducirse y morir, pero al mismo es diferente de la objetividad natural porque posee una racionalidad que lo distingue de todos los animales. La relación Sujeto-Objeto implica entonces una correlación, interacción orgánica de recíproco condicionamiento. El sujeto social es a un tiempo igual y diferente a la objetividad natural que constituye su contexto; ahora bien el sujeto social es capaz de transformar una realidad natural que aunque configurada como factualidad ante el sujeto es susceptible de modificación continua. Ahora bien, habida cuenta de que ésta objetividad natural es asumida por el sujeto social como entorno vital, éste forma un espacio en el cual desarrolla su actividad reproductiva, entonces el sujeto social aprenderá a transformarla de acuerdo a sus necesidades e intereses, en concordancia con sus fines. Previamente a su actuación práctica tendrá un programa de acción teórico. El hombre como ser genérico, planificará su actividad transformadora, ésta es la simiente del progreso, el sujeto tiene un modelo de actividad que orienta la realización de la misma, por lo tanto su actividad práctica siempre superará la anterior, porque ésta será premisa de un nuevo proyecto de acción a seguir.  La actividad  transformadora del sujeto no será la reiteración secular del mismo proceso interminablemente repetido en el reino animal cuya guía de acción es intuitiva: el momento de sorprender a la presa para devorarla, el acecho análogo del predador ante su víctima, el  capullo siempre semejante, etc.  El curso de lo natural va a ser permanentemente alterado por la actividad humana: todos los animales transforman a la naturaleza para su reproducción, pero sólo el hombre en tanto que animal racional es capaz de llevar a cabo una transformación proyectiva, y con ella su práctica diaria de producción y consumo, un trabajo cíclico que corresponderá a su ciclo vital reproductivo como práctica productiva-consuntiva  cotidiana. La historia de la humanidad y la historia de cada uno de los pueblos del mundo es la historia de esta forma diferente y específica  de enfrentar el medio ambiente, de luchar por la existencia, de unirse contra un clima inhóspito, de cohesionarse contra animales salvajes, de compartir el denodado afán de sobrevivir.
El hecho de que la acción transformadora del sujeto social en la objetividad natural se configura como trabajo tiene que ver también con el hecho de que el hombre es el único animal que emplea una mediación objetiva que forma su posibilidad, necesidad, facilidad, comodidad entre él mismo y la naturaleza: nos referimos a la fabricación de instrumentos. Siguiendo a Benjamín Franklin, Marx va a decir que el hombre es un “toolmaking animal”, un creador de herramientas. “El uso y la fabricación de medios de trabajo, aunque en germen se presenten ya en ciertas especies animales, caracteriza el proceso de trabajo específicamente humano”. [11] El instrumento como elemento funcional y elemento fundamental de la técnica, va a ser factor de perfeccionamiento continuo, y la impronta de la tecnología. Las diferentes épocas históricas tienen que ver con las competencias técnicas del ser humano en el manejo de los diferentes materiales que utilizó en la configuración de su mundo material.
Para Marx el hombre no es sólo un ente racional, la racionalidad sólo es parte de sus potencialidades, una de las más importantes es la acción, (también para Hegel la definición de sujeto tiene que ver con el concepto actividad) pero en Hegel la actividad se refiere a la acción de la inteligencia, a  la actividad del pensamiento. Para Marx tiene que ver directamente con la acción material, la acción artística, la acción social, la acción política, la acción científica, la acción investigativa etc. Cada una de ellas presupone un proyecto, un diseño teórico. La acción transformadora surge de la actividad del pensamiento, las ideas inspiran las acciones, las provocan, las generan, las encauzan, vehiculan y dirigen. Pero al mismo tiempo –y dialécticamente-, el pensamiento surge de su interacción con la objetividad material, es la actividad práctica la que despierta las ideas, la que acucia y aguza  el pensamiento, el que da lugar a los proyectos, los programas, la planeación de objetivos y elección de fines.
Ahora bien, el sujeto social constituye una comunidad, conformada por miembros que interactúan entre sí, que se relacionan y enlazan en todos los niveles de la vida social: en el plano económico en el político y en el cultural. Ésta correlación entre sujetos implica en principio un enlace para la actividad productiva que requirió el ejercicio del pensamiento y el fundamento de la comunicación. Si nos imaginamos el esfuerzo de la sobrevivencia como un concurso de fuerzas “concours de forces”, entonces tenemos que pensar en una comunidad fuertemente cohesionada. Se asume la existencia de una comunidad de intereses, con un proyecto común y con unos objetivos semejantes. Se sabe que el concepto de individuo surgió históricamente hasta la sociedad griega de los primeros filósofos de Atenas (Siglo VII-VI a.c.) Previamente no existía la idea de individuo, el ser humano se auto-concibe parte de la comunidad. El establecimiento de la diferencia constituye una nueva dialéctica entre el individuo y la sociedad, el primero es parte de la segunda, pero se diferencia de ella, en el momento en que se auto-conoce como distinto de la comunidad.
En la comunidad, los hombres transforman y su transformación entraña e implica un pensamiento, pero el pensamiento tuvo que ser compartido, recuérdese que el trabajo colectivo requería un proyecto común, que tuvo que ser transmitido, comprendido y aceptado por los colaboradores de la acción conjunta actualizadora del proyecto, por lo tanto el sujeto forjó un código comunicativo, ahora bien, tener un lenguaje significa tener un sistema de conceptos o ideas; por otro lado, pensar implica enlazar ideas: si consideramos que lo fundamental en ésta relación es la actividad comunicativa, entonces tendremos ya una nueva tríada dialéctica: el hombre en tanto constructor (homo faber) es al mismo tiempo un hombre que diseña modelos de acción (homo sapiens) y es también, al mismo tiempo un hombre que se comunica socialmente, es decir, un “homo loquens”. Éstas facultades se fueron desarrollando de modo histórico por parte del ser humano y también forman parte del progreso de la humanidad.
La existencia humana en Marx, -como en Aristóteles. Tiene que ver con la dirección de los fines. Marx, siguiendo a Aristóteles declara que el hombre es un ser “teleológico”, su “telos” es el elemento decisorio y vehiculante hacia la forma de vivir su vida, como metas a lograr.
Todo ello da lugar, de modo gradual, por lo tanto, a ciertos hábitos y costumbres heredados; por otro lado, éstas sociedades tienen en común ciertas características físicas de orden étnico, que los identifica en cuanto comunidad y los diferencia de otras entidades. Todo ello coincide en la conformación de una figura de socialidad, dentro de la cual tiene cabida la dimensión cultural: un código comunicativo, una forma de pensamiento, una manera de interpretar la realidad, es decir, una concepción del mundo. “Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y como se manifiesta en el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la metafísica, etc., de un pueblo. Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc.” [12]
Marx afirma: el hombre transforma, luego existe, su pensamiento define su transformación, luego define su existencia. su existencia está garantizada por su proceso productivo pero la forma, la caracterización de tal acción, tiene que ver con su definición existencial.
Cada hombre elige su existencia, su praxis, su actividad cotidiana en cuanto trabajo. A partir de una jerarquización estatutaria, puede elegir –o no- dedicarse a una actividad u otra. Puede elegir quizás una profesión o un modus vivendi. Elige sus relaciones, sus amistades; al cumplir cierta edad puede elegir abandonar a su familia o estrechar lazos fraternales o parentales.
Lo importante es que la cotidianeidad de una sociedad se establece dentro de una objetividad natural que es continuamente modificada a través de una  actividad transformadora consciente, que persigue fines previamente seleccionados de acuerdo a su propia concepción del mundo:  “La historia de los seres humanos sigue un camino y no otro como resultado de una sucesión de actos de elección tomados en una serie de  situaciones concretas en las que la dimensión cultural parece gravitar de manera determinante.”[13]
Asimismo,  cada sociedad elige su figura de socialidad, su forma de ser social, de integrarse o fragmentarse, de producir, de distribuir y de consumir, su forma de pensar, de relacionarse, de seguir ciertos rituales y ciertas costumbres, de imponer ciertas reglas y obedecerlas o quebrantarlas, etc. Por eso Marx afirma que el hombre antes de ser un animal político, como afirma Aristóteles, es un animal social. De acuerdo con esta idea, el sujeto social crea su propia identidad de modo imperceptible, pero sistemático; la construye cotidianamente. El sujeto social elige colectivamente sus objetivos, selecciona comunitariamente los medios para conseguir sus fines, actualiza socialmente su proyecto, todo ello implica la realización de una actividad consciente, y por tanto significa el diseño de su propia identidad social, lo cual correlativamente también significa el ejercicio de su capacidad política, su posibilidad de auto-dotación de su forma social y por tanto la elección, en cuanto polis de un proyecto de reproducción social.



Bibliografía

Eric, Hobsbawm et Al. Historia del Marxismo., T. I., Ed. Bruguera, Barcelona, 1979.
Marx, Carlos, Crítica del Programa de Gotha, C. Marx, F. Engels., Obras Escogidas, T. III., Ed. Progreso de Moscú, 1973.
Marx, Carlos, El Capital,  T. I., Ed. FCE., México, 1987
Marx, Carlos., Engels, Federico., La Ideología Alemana.,  Ed. ECP., México, 1978.
Marx, Carlos y Engels, Federico, Manifiesto del Partido Comunista, en C.Marx y F. Engels, Obras Escogidas T.I., Ed. Progreso Moscú. 1973.


[1] “Aparte de lo dicho, creemos que ni hoy ni tampoco en el pasado hay un solo marxismo, sino muchos marxismos, inmersos, como se sabe, en ásperas polémicas internas en los que unos llegan a negarles a los otros el derechos de declararse tales.” Cfr. Eric, Hobsbawm et Al. Historia del Marxismo., T. I., Ed. Bruguera, Barcelona, 1979.  p. 13.
[2] Marx, Carlos, El Capital,  T. I., Ed. FCE., México, 1987. P. 424.
[3] Marx, Carlos y Engels, Federico, Manifiesto del Partido Comunista, en C.Marx y F. Engels, Obras Escogidas T.I., Ed. Progreso Moscú. 1973.
[4] Cfr. Marx, Carlos, Crítica del Programa de Gotha, C. Marx, F. Engels., Obras Escogidas, T. III., Ed. Progreso de Moscú, 1973. P. 15.
[5] Cfr. Marx, Carlos y Engels, Federico., Manifiesto del Partido Comunista, Op. Cit., p. 120.
[6] Manifiesto del Partido Comunista,  Op. Cit.,  p. 140.
[7] Marx, Carlos., Engels, Federico., La Ideología Alemana.,  Ed. ECP., México, 1978., p. 19.
[8] Marx, Carlos., El Capital, T. I., Ed. FCE. México, 1987., P. 130.
[9] La Ideología Alemana, Op. Cit., p. 19.
[10] Íbidem, p. 25.
[11] Cfr. El Capital., Op. Cit., p. 132.
[12] Íbidem.
[13] Echeverría, Bolívar., Definición de Cultura., Ed. Itaca, México, 2010. P. 21.

martes, 24 de septiembre de 2013

Walter Benjamin. Un koan apócrifo sobre tres fotografías. Sergio Raúl Arroyo

Sergio  Raúl  Arroyo.
Los  invitamos a  conocer el artículo  inédito de Sergio  Rául Arroyo.  Walter Benjamin. Un koan apócrifo sobre tres fotografías


Walter  Benjamin

  Para  Palabra  de Clío. en la  siguiente  dirección:
  http://www.palabradeclio.com.mx/Texto_Raul_Sergio_Arroyo.pdf

miércoles, 28 de agosto de 2013

LOS “ESTUDIANTES-JÓVENES” MEXICANOS EN JULIO DE 1968. MOVIMIENTOS ESTUDIANTILES EN EL MUNDO EN 1968.

                                                         La acción en las calles, las barricadas, la lucha contra
                                                       la policía y el despotismo político del gobierno […]

                       Armando Bartra


Raymundo Casanova  Ramírez

A manera de introducción e invirtiendo el orden del título del presente trabajo, para tener un panorama de la situación mundial en que se encontraban los jóvenes y su participación como agentes de cambio en el planeta que se estaba viviendo situaciones de invasión por parte de los Estados Unidos y de la Unión Soviética hacia países considerados débiles por la comunidad internacional. Así pues se acepta que la década de 1960 a 1970 es considerada por diferentes autores como un parteaguas no sólo en México, sino también a nivel mundial ya que en distintos países se dieron movimientos sociales que implicaron, sobre todo, a los jóvenes. Por ejemplo Ricardo Pozas Horcasitas afirma que: “Los años sesenta son ese tiempo en la historia en el que emergen los cambios que se fueron gestando en la dinámica del mundo bipolar a partir de septiembre de 1949, cuando se agota el monopolio norteamericano de la bomba atómica y en el escenario internacional surgen las dos superpotencias y con ellas la llamada guerra fría”[1].
El entorno mundial sufrió un gran cambio ya que las generaciones de posguerra gobernaban los distintos países y los jóvenes se encontraron con un mundo lleno de diferencias, tanto económicas como sociales, que los motivaban a tratar de construir un mundo más justo dentro de su concepción. Por estas razones se puede afirmar que

La década de los sesenta es también el tiempo de los movimientos estudiantiles. Si algo la identifica y la fija en la memoria colectiva de las nuevas generaciones, colocándola como la puerta de entrada a la segunda mitad del siglo XX, es la ruptura de los jóvenes con el orden establecido […].
Los estudiantes resquebrajaron los valores de los grupos dirigentes del status quo […] Los estudiantes se vuelven el actor social que emerge del campus y la universidad a la sociedad y a la defensa de ésta frente al estado.[2]

Para un periodista de esa época “La rebelión juvenil es el tema del momento […] dan sus versiones los sociólogos, los psicólogos, los economistas, los políticos, los teólogos […] el tema es muy complejo y debe estudiarse desde diversos ángulos”[3]. El mismo autor, Mario Monteforte, afirmaba que existían divergencias entre los diferentes grupos estudiantiles del mundo y los enmarcaba a, estos últimos, en tres zonas internacionales: Europa, Estados Unidos y América Latina por supuesto que esta división solo comprende al mundo occidental.
Por otra parte, los intereses de los jóvenes  estudiantes latinoamericanos eran distintos a los de los estadounidenses, los primeros “[…] en su gran mayoría pertenecen a la clase media y, por lo tanto, tienen todas las actitudes positivas y negativas propias de esa clase: individualismo exacerbado, nacionalismo, aspiración al cambio social, aversión a los excesos de autoridad, posición crítica con respecto a todo tipo de gobierno”[4]. Por su parte, los jóvenes estadounidenses tomaron como ideal revolucionario a Herbert Marcuse, quien demuestra y fundamenta la existencia “[…] de semejanzas importantes entre la sociedad capitalista y la soviética, ambas en su condición de sociedades tecnológicas y cabezas de bloques político-militares”[5]y de ser las dos potencias económicas del momento en el mundo de esos años. En consecuencia los estudiantes estadounidenses no tomaban como propias las ideas socialistas provenientes de la Unión Soviética y aun las de la sociedad capitalista estas son algunas de la causas por las que: “[…] se rechazan las ideologías establecidas – especialmente el socialismo staliniano- y también las formas de organización aceptadas [¨...]”[6]. Mientras que entre la juventud latinoamericana, el socialismo soviético constituía el modelo a seguir. Por otra parte, existía una diferencia fundamental entre ambas juventudes,  pues en los Estados Unidos tenían lugar graves enfrentamientos raciales entre la población negra y la blanca pues aquella luchaba por sus derechos civiles este tipo de acción no era practicada en los países latinoamericanos. Ante la situación racial en el año 1964

[…] miles de estudiantes blancos fueron a trabajar como voluntarios en la zona del Misisipi y descubrieron las brutalidades y el fracaso del sueño americano.
Cuando la campaña pro derechos civiles pasó a manos de los militantes negros, los estudiantes blancos comenzaron a luchar contra la guerra de Vietnam y la conscripción.
En octubre1965 el Vietnam Comité de Berkeley, y otros grupos de Madison (Wisconsin) organizaron una manifestación de ochenta mil personas que en cincuenta ciudades marcharon en contra de la guerra de Vietnam.[7]

Así se hallaba la situación de los jóvenes en gran parte del continente americano. Mientras en Europa los jóvenes también se enfrentaban a las reglas establecidas por sus antecesores. Uno de los movimientos juveniles más representativos de ese continente es el que tiene lugar en Francia durante el mes de mayo del año de 1968 los jóvenes franceses tomaron la Sorbona y en el Barrio Latino de París “los universitarios, levantaron  barricadas, quemaron automóviles y rompieron vidrios como severa protesta por considerar caducos todos los sistemas docentes”[8] Sobre las acciones de los jóvenes estudiantes franceses, éstas se consideraron extremas por la violencia en como se dieron pero al parecer esta era la única forma en que sus demandas de reformas fueron escuchadas. Sergio Zermeño, citando a Edgar Morin, afirma “En la noche de las barricadas en Francia toda una juventud aspiraba a asumir en su ser la historia real, épica y sangrienta, historia de revoluciones, historia de justas y heroicas causas aún ardientes […]”[9].
 Por otra parte, los estudiantes universitarios franceses consideraban que los planes de estudio de las universidades eran arcaicos y por lo tanto

Aunque el movimiento empezó y se focalizó en el asunto de las libertades y de la participación estudiantiles en la vida universitaria, sus objetivos no se limitaban a eso: más fundamentalmente se cuestionaba la orientación de la universidad como formadora y proveedora de cuadros para la empresa y el Estado capitalistas […][10]

Además,  bajo la perspectiva de tan  solo llegar a formar parte del engranaje productivo o de ser uno más de los integrantes del grupo de desempleados, el movimiento estudiantil francés en contra del sistema educativo se extendió hacia los sectores productivos que reclamaban mejoras en sus condiciones de trabajo. Los primeros trabajadores franceses que se adhirieron al movimiento estudiantil fueron los “[…] de la industria automotriz […] y de inmediato la gran central sindical CGT[11] (de índole comunista) comenzó a aprovechar el movimiento […] (los trabajadores querían menos horas de trabajo con el mismo salario)”.[12] Al avanzar el movimiento estudiantil, los obreros tomaron su propio camino. Los estudiantes hicieron lo mismo y se separaron un tanto de las reivindicaciones materiales. Retornaron La Sorbona y le dieron el nombre de “Universidad Autónoma, iniciando allí una serie de reuniones libres para discutir todo lo relativo a la modificación de la enseñanza”.[13] A pesar de esta aparente separación los obreros, estudiante, intelectuales y pueblo en general se encontraban  en las reuniones que tenían lugar tanto en La Sorbona como en el Odeón[14] y además en el de edificio de la Ópera de París, en ellas podía participar todo aquel orador que tuviera alguna idea para lograr los objetivos de cualquier facción involucrada en el movimiento social francés.
Es importante hacer notar que tres las construcciones citadas tienen un gran valor simbólico para el pueblo francés y su toma dio una gran fuerza al movimiento originado en los jóvenes estudiantes.
La magnitud del movimiento iniciado por los estudiantes franceses llegó a ocasionar el paro laboral de entre 6 y 7 millones de trabajadores que sucumbieron ante la política complaciente de algunos de sus dirigentes quienes aceptaron las propuestas del entonces presidente Charles de Gaulle. La CGT fue la primera organización laboral que hizo un llamado a todos sus afiliados para retornar a sus labores, con esta acción el movimiento francés comenzó a perder fuerza lo que dio inicio a su “derrota”.
En conclusión, por lo que se refiere a los movimientos estudiantiles que tuvieron lugar durante la década  que va de 1960 a 1970 se puede decir que estos fueron generalizados y tuvieron lugar en diferentes partes del mundo. Además

La década de los sesenta es […] el tiempo de los movimientos estudiantiles. Si algo la identifica y la fija en la memoria colectiva de las nuevas generaciones, colocándola como la puerta de entrada a la segunda mitad del siglo XX, es la ruptura de los jóvenes con el orden establecido [...] Ser joven en los años sesenta era estar “en el ardiente amanecer del mundo”; era ser radical y saber la raíz del mal […][15]


Así pues, los jóvenes estudiantes fueron el ejemplo a seguir para tratar de romper con el orden establecido y con los gobiernos de corte totalitario. Fueron ellos los encargados de poner en tela de juicio a  las sociedades de la época, en las que tenían lugar grandes diferencias e injusticias. En fin ser joven en los años sesenta era ser rebelde y tomar parte de los movimientos encaminados a tratar de cambiar el mundo. Asimismo, la juventud de esa época buscaba una mejor repartición de la riqueza, es decir, de los recursos económicos en sus distintos países tratando de mejorar la situación de la mayoría de los habitantes
Tampoco se puede dejar de largo que los jóvenes del mundo se oponían, dentro del contexto mundial, a la invasión que había sufrido Checoslovaquia por parte de la Unión Soviética y a la guerra en Vietnam sostenida por los Estados Unidos.
Vietnam, se caracterizó por ser el primer conflicto bélico transmitido en forma directa por los medios de comunicación masiva lo que contribuyó a cambiar la imagen de los Estados Unidos ante el mundo y  los mismos americanos cambiaron, hasta cierto punto, su concepto de “protectores de la democracia”. En gran parte del territorio estadounidense y del mundo entero, especialmente entre los jóvenes, se dieron manifestaciones de repudio a esta injusta y desigual guerra, entre un país débil que defendía su soberanía y otro, el más poderoso del mundo, que trataba de justificar su intervención. Los jóvenes estadounidenses se organizaron para manifestar su repudio a esa guerra en diferentes maneras: los estudiantes se oponían desde de diferentes universidades a la guerra; también se da un movimiento llamado hippie que no tan solo se manifestaba en contra de la invasión sino que también demandaban un cambio social al igual que los universitarios. Otra forma de manifestación en contra de la guerra de Vietnam se dio cuando miles de jóvenes se opusieron el reclutamiento forzoso que eran objeto las clases sociales más desprotegidas del país, bajo el pretexto de alejarlos de las calles. Como protesta a lo anterior se llevaron a cabo mítines y manifestaciones en las que los jóvenes reclutas quemaban sus cartillas militares y así rechazaban el ir a combatir en una guerra que  no consideraban como propia.
Por supuesto que con la transmisión de la guerra de Vietnam en forma directa gran parte de lo países del mundo recibían la información de los sucesos acontecidos por lo que el gobierno de los Estados Unidos fue cuestionado acerca de la invasión a ese país. Se dieron manifestaciones en todo el planeta en contra de esta clara injusticia.[16]
 Por otra parte, la Unión Soviética invadió Checoslovaquia bajo la mirada atónita y al mismo tiempo, un tanto  indiferente, de la comunidad  internacional. Los antecedentes de esa agresión parten del gran dominio político ejercido por la Unión Soviética sobre Checoslovaquia que databa  de 1948 bajo la figura de Novotny quien en 1967 fue obligado a presentar su renuncia. Con esta acción subió al poder Alexander Dubceck quien rápidamente propuso reformas como fueron:

[…] la descentralización de la industria, mayor poder a los sindicatos, libertad para viajar al extranjero, libertad de expresión y prensa, y muchas otras medidas que formaban el paquete de decisiones políticas por las cuales el gobierno pretendía responder a los deseos populares y ganarse el derecho al poder, fue el intento de implementar lo que se llamó "socialismo con rostro humano"[…][17]


 Al mismo tiempo, el nuevo gobierno checoslovaco se comprometió a respetar el Pacto de Varsovia, pero la Unión Soviética no creyó en ello y con la reformas propuestas por Dubceck sintió amenazada su hegemonía sobre el llamado bloque socialista. Por lo que  el 20 de agosto de 1968 los tanques soviéticos entraban a la capital de Checoslovaquia, Praga, con 600.000 soldados, 2.300 tanques y 700 aviones, para poner fin al sueño de libertad del pueblo. Una vez más la iniciativa en lo que se refiere a la resistencia en contra de la invasión soviética fue tomada por los jóvenes checoeslovacos. Pero en este caso las acciones juveniles no fueron violentas sino que se conformaron con presentar una resistencia pacífica, a pesar de ello los soldados soviéticos sacrificaron a docenas de jóvenes.
Las anteriores líneas dan claro ejemplo de la situación y posición que guardaban los jóvenes del mundo, durante la candente década de los años 60. Se puede decir que aparte de que los jóvenes de la época se oponían a las reglas establecidas, también aparecía en sus movimientos “Un elemento constante […] fue el antibelicismo que se expresaba en contra del intervencionismo norteamericano en la guerra de Vietnam […]”[18] y se puede añadir que los jóvenes del mundo de oponían a todo aquello que incitara a la violencia o agresión en contra de otros seres humanos.
Lo anterior es un pequeño esbozo de lo que sucedía en una parte del mundo en la década citada. Pero ¿qué pasaba en México? Por supuesto que no se podía sustraer a la serie de movimientos sociales encabezados por jóvenes estudiantes que tenían lugar en otras latitudes. Asimismo, las noticias del movimiento estudiantil-obrero-social francés llegaban a México y algunos jóvenes manifestaban su apoyo al mismo y mostraban su rechazo a la represión de que fueron objeto todos los actores de los hechos sucedidos en el citado Mayo de París. Tampoco se puede olvidar, que al ser vecino del país más poderoso del mundo, las noticias sobre los movimientos universitarios de los jóvenes estadounidenses llegaban a México por todos los medios se puede decir que los estudiantes y jóvenes mexicanos tomaban conciencia de su responsabilidad como motores del cambio perseguido por la juventud mundial.  En México también se daban manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam y, aunque en menor medida, existía oposición a la invasión que había sufrido la capital checoslovaca, Praga, por parte de la Unión Soviética.
Los jóvenes estudiantes mexicanos se vieron inmersos en lo que se conoce comúnmente como Movimiento Estudiantil de 1968, debido a situaciones puramente circunstanciales pues su origen tiene lugar en un simple enfrentamiento entre estudiantes de la escuelas Vocacional 5 y 2 con la escuela preparatoria particular “Isaac Ochotorena” el día 23 de julio de 1968. Para Zermeño los estudiantes de las vocacionales eran liderados por las pandillas de barrio conocidas como  “Los Arañas” y “Los Ciudadelos”; Rodríguez Kuri también reconoce la participación de otra pandilla conocida como “Los Nazis”. Ambos autores coinciden con el hecho de que estas pandillas, aparte, de los llamados “porros” tuvieron gran influencia en los enfrentamientos entre ambas escuelas pues la lucha era por tener el control de las instituciones educativas y de los barrios cercanos a la Ciudadela. Así pues

Es probable que las peleas entre estudiantes fueran en realidad fenómenos más complejos, donde se mezclaban rivalidades entre escuelas según su adscripción (típicamente universitarias vs politécnicas), pero también disputas por el control de la escuela y su entorno entre pandillas de barrio y “porros” […] de donde se infiere que su presencia en la escuela y sus alrededores era cotidiana. De hecho, los estudiantes de la Vocacional responsabilizaron directamente a “Los Nazis” de ser los instigadores de los enfrentamientos […][19]


De lo anterior se desprende que los jóvenes estudiantes de las escuelas citadas, se enfrentaron entre si azuzados por las diferentes pandillas del barrio. Pero también se puede decir que esas acciones fueron realizadas con la idea fija de pertenecer a un grupo social. Hay que hacer énfasis en que para la juventud el formar parte de un determinado grupo, cualquiera que este sea, es básico dentro de sus intereses primordiales ya que esto le permite reafirmar su personalidad y le da una preparación para su futura vida adulta. Además, no se puede pasar por alto que en ese tiempo las más grandes rivalidades juveniles se daban entre las escuelas pertenecientes a la Universidad Nacional Autónoma de México y las del Instituto Politécnico Nacional. Por esta razón las comunidades estudiantiles de ambas instituciones defendían lo que consideraban su territorio y honor de grupo.
Al tiempo que los estudiantes de las Vocacionales 5 y 2 se dirigieron hacia la preparatoria Ochotorena con la firme intención de provocar un enfrentamiento con los integrantes de esta última. Los preparatorianos rechazaron el reto y se abstuvieron de responder a las agresiones. Al no obtener respuesta a sus provocaciones los alumnos politécnicos regresaron a sus escuelas. Sin embargo, las fuerzas policíacas encargadas de mantener el orden en la zona

[…] empezaron a provocarlos. Al principio los estudiantes contestaron las provocaciones con gritos y silbidos, pero el ánimo se fue caldeando hasta que empezaron a arrojar piedras a los granaderos […] los granaderos volvían a provocar a los estudiantes […] las bombas lacrimógenas y las macanas de los uniformados caían sobre los muchachos […] una sección de granaderos llegó hasta la vocacional 5, en la que penetraron y golpearon a varios alumnos para salir corriendo y retirarse a lugar seguro.[20]

Esta agresión por parte de los granaderos constituyó el detonador del movimiento estudiantil en México durante 1968. Se puede afirmar que con esta acción quedó de manifiesto la incapacidad de la policía metropolitana para enfrentar situaciones de descontento y enfrentamientos de un número considerable de jóvenes. Por otra parte, los cuerpos policíacos no salieron muy bien librados de los enfrentamientos con los alumnos y “[…] el hecho, claro y contundente es que los estudiantes habían derrotado (o estaban por hacerlo) a los granaderos, es decir, al cuerpo de la policía metropolitana encargado del control y la represión de grupos o multitudes”[21]
Los hechos de agresión por parte de los granaderos hacia los estudiantes provocó que los integrantes de Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) solicitaran permiso al gobierno de la capital “[…] para efectuar una manifestación de protesta contra los granaderos que invadieron el local de la Vocacional Dos; permiso que se les concedió […]”[22] El mismo día 26 de julio tenía lugar otra marcha, organizada por la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos (CNDE)[23] a favor de la revolución cubana . Los estudiantes del Politécnico partieron de La Ciudadela rumbo al Casco de Santo Tomás. La marcha-mitin prorevolución cubana se encontraba en el Hemiciclo a Juárez cuando se aproximaron algunos miembros de la FNET y bajo el grito de “Zócalo” lograron que algunos miembros de la CNDE se unieran a ellos. Sin embargo, no esperaban ser recibidos en las calles aledañas por un importante número de granaderos y policías que los esperaban macanas y gases lacrimógenos en mano. Los estudiantes se defendieron  con lo que tenían a manos y lograron de una u otra forma repeler las agresiones de los policías. Por como se dieron los hechos se puede pensar que los estudiantes fueron objeto de una emboscada o trampa de provocación preparada de antemano por, tal vez, altos mandos de la policía capitalina. El porqué de esa acción puede haber sido originada por el desprestigio que sufrieron los granaderos durante los enfrentamientos que tuvieron con los jóvenes estudiantes de la vocacional ya que estos tuvieron el valor de enfrentarlos y gozaron del apoyo de los vecinos que habitaban en los alrededores de las escuelas atacadas.
Por supuesto que las autoridades capitalinas negaron los hechos y la prensa de la capital se prestó al juego afirmando que la “[…] Policía del Distrito Federal indica que la manifestación que promovió la Federación de Estudiantes Técnicos estaba autorizada y se realizó pacíficamente hasta que entraron en acción los extremistas que dirigían otra manifestación, con grupos universitarios, a propósito del aniversario de la Revolución Cubana”.[24] Las noticias corrían bajo el mismo tenor, culpando a los estudiantes de los sucesos del día 26 de julio. En el mismo diario líneas adelante se podía leer “[…] un grupo de agitadores comunistas […] estaban realizando una serie de tropelías cuyos perjuicios no es posible determinar hasta el momento”.[25] La pregunta que surge al leer estos textos periodísticos es: Si el gobierno capitalino tenía conocimiento de que habría “agitadores comunistas” entre los manifestantes que apoyaban la Revolución Cubana ¿porqué permitió que se realizará dicha manifestación? y ¿cómo es posible se diera autorización para llevar a cabo dos marchas simultáneas, en las que, por una parte, participaban universitarios y en la otra estudiantes politécnicos? A sabiendas de la rivalidad existente entre ambos grupos estudiantiles. Se puede hablar de la gran incapacidad operativa de los mandos capitalinos y de una clara provocación para justificar la agresión de que fueron objeto los manifestantes durante el día 26 de julio.
Sin embargo, en otro diario de la capital se puede leer la trascripción literal de

[…] un  comunicado oficial la Confederación de Jóvenes Mexicanos dijo que los deplorables sucesos del viernes por la noche […] no pueden de ninguna manera servir de base para un juicio contrario a la juventud mexicana […] En consecuencia, se condena la agresión de las fuerzas policíacas y del cuerpo de granaderos contra los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y las escuelas preparatorias de la Universidad Nacional.[26]

Estas líneas también dan una clara idea de que la agresión partió de los diferentes cuerpos policíacos de la capital. Además, demuestran que los jóvenes de distintos grupos reprobaban  los ataques de que fueron objeto los estudiantes que participaban en las manifestaciones citadas. Los enfrentamientos del 26 de julio continuaron hasta el anochecer con resultados negativos para los jóvenes. Por otra parte, los granaderos también atacaron a estudiantes de las “[…] escuelas preparatorias 1, 2 y 3” [27]. Estos jóvenes no tenían nada que ver con las manifestaciones ya explicadas pero si demuestra que, al parecer, la consigna de las autoridades era agredir a todo aquel que pareciera estudiante.
Se puede dar por sentado que en la manifestación de la FNET participaban alumnos de la vocacionales agredidas el día 23 de julio y que al ser atacados por los granaderos buscaron refugio en lo que Rodríguez Kuri llama: el barrio universitario que comprendía los “[…] edificios de San Ildefonso y de Primo Verdad (edificios sede de las escuelas Preparatorias 1, 2 y 3)”.[28]Hasta este sitio llegaron los policías en persecución de lo politécnicos y la agresión se dirigió también hacia los preparatorianos que salían de sus clases Esta acción da como consecuencia la unión entre los estudiantes de ambas instituciones además de otros grupos no estudiantiles como eran “los porros”. Estos últimos eran jóvenes infiltrados por el gobierno para mantener el control de las diferentes escuelas. Pero “Los porros y las pandillas de barrio que se comportaron “como si fueran estudiantes”, es decir, usaron las escuelas, los modos de organización y las rutinas de los estudiantes para resistir y atacar a los policías”[29] esto es un claro ejemplo de que el movimiento estudiantil se volvía generalizado y también es cierto que por su edad se identificarán con los agredidos y, en consecuencia, se integrarán con ellos en contra de los cuerpos policíacos.
Para un periodista destacado en la zona de conflicto “Los encuentros fueron brutales. Los espectadores – desde balcones y puertas de casas, tiendas y hoteles, gritaron improperios a los granaderos al verlos agredir a jóvenes”.[30] Con esto los habitantes cercanos a las escuelas preparatorias tomaban la misma actitud de apoyo y protección que habían tenido los vecinos de las escuelas vocacionales próximas a La Ciudadela, en donde se dieron las primeras acciones de represión por parte de los granaderos.
Durante los días siguientes continuaron los enfrentamientos pero la resistencia, ya no  era tan solo de los estudiantes sino de gran cantidad de jóvenes que se habían unido a ellos, continuaba sin poder ser controlada por los policías. Los “rebeldes” se valían de piedras, palos, etc., para utilizarlas como armas arrojadizas en contra del “enemigo”. También  tomaron camiones del transporte público con ellos formaron barricadas para impedir el avance de los granaderos. Sin embargo, “Los estudiantes de las escuelas vocacionales del I.P.N., y de las preparatorias de la U.N.A.M., que se han unido para protestar, según ellos, por la represión policíaca, no llevaron a cabo ningún acto que pudiera entorpecer el orden público”[31] Este argumento demuestra que los estudiantes buscaban una solución pacífica para los problemas sucedidos. Pero en esos días hubo gran cantidad de detenidos acusados de ocasionar disturbios en los lugares aledaños a las escuelas preparatorias y en noticias de prensa se lee que “Muchos de los detenidos, puede decirse que la mayoría, una vez comprobada su personalidad, nacionalidad y actividad, (estudiantes auténticos la mayoría), fueron puestos en libertad, previa amonestación para que no se vuelvan a ver inmiscuidos en disturbios del orden público”.[32] Aparentemente el gobierno capitalino era condescendiente y daba todo por terminado otorgando el perdón a algunos participantes en los enfrentamientos. Sin embargo, al tomar los datos y direcciones de los liberados estos sufrieran algún tipo de amenaza si volvían a ser sorprendidos en alguna manifestación de protesta.
El día 29 de julio, después de los tormentosos días anteriores, tuvo lugar “[…] a las 7 horas […] una asamblea en  la Preparatoria N° 2, sita en San Ildefonso, durante la cual se nombrará a la comisión que antes del mediodía tratará de entrevistarse con el regente de la ciudad, licenciado Alfonso Corona del Rosal”[33] Al parecer el diálogo entre las autoridades y estudiantes estaba abierto para buscar soluciones al conflicto existente. Por supuesto que para que esto fuera posible era necesario tener algunos puntos que dirigieran la discusión. Los estudiantes prepararon en un principio un “pliego petitorio” que en sus inicios contenía tan solo tres puntos

[…] en el que, como punto uno figura la destitución de los generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiolea Cerecero, jefe y subjefe, respectivamente de la policía metropolitana.
En el punto número dos los estudiantes pedirán la desaparición definitiva del Cuerpo de Granaderos, y en el punto número tres los dirigentes del movimiento solicitarán que se indemnice a los estudiantes lesionados o perjudicados por la intervención policíaca.[34]

Es claro que este pequeño pliego de peticiones[35] no sería satisfecho por las autoridades capitalinas, ya que esto implicaba dejar acéfalas corporaciones policíacas de la ciudad. También se observa que solo se solicita la indemnización de estudiantes lesionados y se deja de largo a todas las personas que de una u otra forma fueron objeto de agresiones. Pues no se puede olvidar que los granaderos atacaron indiscriminadamente a todo aquel que se encontrará en la zona de conflicto.
Además ese mismo día se preparaba una manifestación de grandes dimensiones que se llevaría a cabo en la Plaza de la Constitución (zócalo) y en la que tomarían parte estudiantes de las diferentes instituciones educativas de la capital. Sin embargo, a esta reunión no le fue concedido el permiso oficial para realizarla. Aún con la carencia de autorización los jóvenes-estudiantes la llevaron a cabo. Esto fue considerado como una provocación hecha por los estudiantes hacia las autoridades que de inmediato atacan ferozmente a los manifestantes. Los estudiantes repelieron la agresión y durante toda la tarde se dieron enfrentamientos entre ambos contendientes. Al anochecer los estudiantes se dirigieron hacia la Preparatoria n° 1 en cuyos alrededores habían formado barricadas  desde los días anteriores con autobuses a los que les extrajeron la gasolina y la regaron en el interior de aquellos para, en caso de ser atacados por los granaderos, se les prendería fuego y así impedir el paso.
Las zonas aledañas a las escuelas preparatorias se convirtieron en el bastión estudiantil. Un reportero del periódico Novedades, describe la situación que se vivió en esos momentos:

[…] y gente que sin pertenecer a las filas estudiantiles participó en forma activa en el zafarrancho […] quienes se apoderaron de los edificios de la UNAM, en Justo Sierra y San Ildefonso y en otros inmuebles de las calles de Argentina, Guatemala, Licenciado Verdad y otras adyacentes, desde cuyas azoteas arrojaban toda clase de proyectiles a la policía.[36]

Con esto está claro que la situación se agravaba drásticamente. Al mismo tiempo, los
granaderos auxiliados por

[…] elementos de la de las policías judicial Federal y del Distrito Federal, de la Dirección Federal de seguridad, del Servicio Secreto y de los Servicios Especiales, de la Policía Preventiva y los Cadetes del Campo de Capacitación y Formación de la Policía.[37]

Y aún con la participación de todas estas fuerzas policíacas se demostraba nuevamente la incapacidad del gobierno para sofocar y controlar a los manifestantes que, sin poseer ninguna preparación para afrontar estas situaciones, mostraba una gran capacidad de improvisación en  los enfrentamientos en contra de las fuerzas gubernamentales. Los manifestantes no tan solo se enfrentaron bravamente a los diferentes cuerpos policíacos desde las azoteas de los edificios sino, que además, que tuvieron el valor suficiente para confrontarlos en las mismas calles.
Al verse imposibilitadas las policías para recuperar los edificios ocupados por los estudiantes el gobierno capitalino pidió el refuerzo de las fuerzas militares, que un poco antes de la una de la mañana del día 30 de julio, tomó parte en las acciones. Los hechos se sucedieron con una increíble velocidad y uno de los diarios capitalinos los describió de una manera escueta pero concisa y llena de significado. Es pertinente citar integro la parte de este reportaje periodístico para tener una idea clara de los acontecimientos sucedidos casi minuto a minuto.

Martes 30 a las 0.30. horas.(sic)
Nuevos camiones secuestrados empiezan a arder […]. Diez minutos después, exactamente a las 0.40, desembocaron en la Plaza de la Constitución los transportes del Batallón de Paracaidistas, con armamento completo en que se incluye varios bazukas; el brillo de las bayonetas hace renacer la confianza en todos, “Con los juanes esto se arreglará en nos minutos”.
Y así fue. Se escuchan órdenes precisas, mientras a la Plaza de la Constitución arriban otros dos batallones, de la Primera Brigada de Infantería, los paracaidistas a paso rápido, con las armas embrazadas se posesionan de los reductos de los alborotadores.
Se dispara la primera bazuka sobre el portón de la preparatoria de San Ildefonso, donde los agitadores se pertrecharon ala sentir llegar la tropa.
Diez minutos después, las botas de 1,200 resuenan como notas de seguridad en el área del edificio.[38]

Son varias las observaciones y preguntas que se pueden desprender del reportaje presentado.
1° La orden era clara: había que someter a los estudiantes-jóvenes a cualquier precio.
2° Los militares “acabaron” con los movimientos estudiantiles en pocos minutos.
3° El despliegue y acciones de las fuerzas militares fueron excesivas en contra de los muchachos que prácticamente se encontraban desarmados e inermes ante armas como las bazukas militares. [39]
4° ¿Quién o quiénes ordenaron el uso de armas de alto poder destructivo para tomar las instalaciones de la Preparatoria N° 1?
5° Los estudiantes- jóvenes cayeron en la categoría de agitadores.
6° Los “libertadores” y “héroes” de la ciudad fueron los soldados rasos, a quienes se les llamaba de manera peyorativa “juanes”, que constituyen la base del ejército.
Por otra parte, al realizar estas acciones ¿qué pasó con los parapetados en las escuelas ocupadas por los soldados? Muchos de ellos fueron detenidos, después de ser sometidos por los soldados, con la intervención de “Los agentes policíacos de civil [...]”[40]. Una vez más aparecen agentes encubiertos en los hechos que posiblemente  y que, posiblemente, su función consistía en descubrir a los líderes del movimiento para después señalarlos ante las autoridades. También es de suponerse que los “derrotados” que fueron sometidos por los soldados fueron duramente agredidos en el momento de su salida de las escuelas desocupadas. Esto se corrobora con las imágenes que aparecieron en diferentes diarios publicados el día 30 de julio. En ellas se observan desde el par de soldados que, supuestamente, dispararon la bazuka en contra de la puerta del edificio escolar ubicado en San Ildefonso y que alojaba a la Preparatoria N° 1, hasta los carros de asalto que intervinieron en el ataque; los jóvenes sometidos por el ejército fueron tratados como delincuentes comunes o, aún más grave, fueron acusados de alborotadores y agitadores.
Como puntos finales a los hechos en los que participó el ejército la madrugada del 30 de julio se tiene que: “El general Marcelino García Barragán, secretario de la Defensa Nacional, advirtió que “en ese caso – el de los estudiantes – y en todos los necesarios, el Ejército está siempre listo y actuará. No habrá contemplaciones con ningún elemento que subvierta el orden”.[41] Las declaraciones de García Barragán se pueden considerar como una clara amenaza para todo aquel que demostrara su descontento hacia el gobierno y que el orden establecido se mantendría a cualquier precio.
Pero la autoridad civil ¿qué justificación tenía para solicitar la intervención de las fuerzas armadas? Tanto el titular de la Secretaría de Gobernación, licenciado Luis Echeverría Álvarez, como el jefe del Departamento del Distrito Federal, licenciado Alfonso Corona del Rosal y con la presencia de los procuradores de la República, licenciado Julio Sánchez Vargas y del Distrito y Territorios Federales, licenciado Gilberto Suárez Torres, que estuvieron presentes en una

[…]conferencia de prensa celebrada en el despacho del regente de la ciudad, entre las 2.28 y las 3.40 horas […] dijeron que el Ejército es para resguardar y restablecer el orden nacional y por ello solicitaron su intervención, con lo cual se puso fin a los desórdenes que se venían escenificando en la capital de la República[…] Corona del Rosal declaró que desde el viernes último mantuvo una constante coordinación con el secretario de Gobernación[…] al ver las proporciones de los disturbios, terminaron por solicitar a la Secretaría de la Defensa Nacional su intervención. [42]


Es de sorprender la velocidad con que se dio la conferencia de prensa en relación a los sucesos que habían sucedido momentos antes, esta “eficiencia” de las autoridades pone en claro que la consigna era terminar con el movimiento juvenil-estudiantil lo más pronto posible y de una manera radical. Al mismo tiempo, se deduce que la participación del ejército en los sucesos estaba prevista desde el día 26 de julio pues en la declaración de Corona del Rosal se deja ver que no había sorpresa en las medidas tomadas en conjunto con Echeverría Álvarez.
Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional hizo las siguientes declaraciones (a las dos de la mañana del día 30 de julio) en relación con los acontecimientos descritos

A petición del regente del Departamento del Distrito Federal, general  y licenciado Alfonso Corona del Rosal, y en apoyo de la policía, para hacer frente a la situación planteada por los estudiantes, las tropas del Ejército entraron en acción a las 00.50 horas del día de hoy, para disolver a los grupos en agitación […]
Los ocupantes fueron desalojados del área y obligados a abandonar la escuela de San Ildefonso habiéndose arrestado a muchos agitadores.
El orden quedó restablecido, entregando la situación a las autoridades policíacas del Distrito para que las mismas procedan conforme a lo que señalan las leyes violadas por los grupos que participaron en estos lamentables hechos.[43]

Entre la hora del ataque en contra de los descontentos (00.50horas) y la que se da como inicio de la declaración de los hechos por parte de la Secretaría de la Defensa (2.00horas). Esta diferencia entre una y otra hora da como conclusión que los jóvenes fueron reprimidos y desalojados  de las escuelas en tan solo setenta minutos. Se puede también deducir que las medidas adoptadas por el ejército fueron extremas. Pues aunque en la declaración militar no se aclara el disparo de bazuka en contra de la Preparatoria N° 1 existen pruebas de esta brutal acción. Es de suponerse el terror que este ataque despertó en los refugiados en esa escuela que de inmediato se rindieron y desalojaron el recinto. En fin la mecha había sido prendida para los hechos que se sucedieron rápidamente durante los meses de agosto, septiembre y octubre de ese aciago año.
Como conclusión quedo demostrado que los jóvenes del mundo durante la década 1960 – 1970 jugaron un papel preponderante en el panorama mundial. Demostraron a  la comunidad internacional que era necesario llevar a cabo cambios de todo tipo en el orden establecido.
En lo que toca al movimiento estudiantil mexicano queda claro que no buscaba un cambio radical en lo que se refiere a las formas de gobierno. Por el contrario se proponen soluciones a las represiones de que fueron objeto durante los últimos días del mes de julio y
Aunque sus enemigos quisieron ver en el movimiento una conspiración roja encaminada a derrocar el sistema burgués e instaurar el comunismo, en el 68 se luchaba por objetivos mucho más modestos e importantes. Los estudiantes no pretendían hacer “la revolución” en ese momento –no toda, cuando menos-; peleaban […] contra el autoritarismo […] [44]

Esto queda claro en la integración del “pliego petitorio” que tomó su forma definitiva el cuatro  y cinco de agosto de 1968.  Pero también es obvio que las medidas de represión dieron origen a una mejor organización de los grupos juveniles, pues no hay que olvidar que durante los meses posteriores a julio aparecieron las llamadas “brigadas estudiantiles” que trataron de llevar el movimiento ha todos los sectores de la población.
Tampoco se puede olvidar la ocupación de la Ciudad Universitaria y del Instituto Politécnico Nacional por el ejército en el mes de agosto y, al mismo tiempo, no  se puede dejar en el olvido que el dos de octubre de 1968, durante un mitin pacífico que se realizaba en la Plaza de las Tres Culturas tuvo lugar el más grave ataque en contra de los integrantes del Consejo Nacional de Huelga y de los asistentes a esa reunión.  En fin
los objetivos de este trabajo es que sirvan estas líneas como una introducción al estudio del inicio del Movimiento Estudiantil Mexicano de 1968 y de los jóvenes en el mundo en la década de los 60.

FUENTES BIBLIOHEMEROGRÁFICAS.



LIBROS
Zermeño, Sergio, México: una democracia utópica .El movimiento estudiantil del 68, México, Siglo XXI, 11ª edición, 2003.
Nam, Crónica de la guerra de Vietnam, Barcelona, Planeta-De Agostini, 1988.
Bartra, Armando, 1968: el mayo de la revolución, México, Itaca, 1999.

ARTÍCULOS.
Alba, Víctor, “Luces y sombras de la Revolución estudiantil. En Estados Unidos”, en Siempre, núm. 786,  México 17 de julio 1968.
Blanco Moheno, Roberto, “Pero… ¿Qué pasa en París”, en Impacto, núm. 952, México 29 de mayo 1968.
Mestries Benquet, Francis, “Seamos realistas: pidamos lo imposible”. Notas sobre el movimiento de Mayo 68 en Francia”, Sociológica: 1968 significados y efectos sociales, México, UAM, septiembre-diciembre, 1998, año 13, número 38.
Monteforte Toledo, Mario, “Luces y sombras de la Revolución estudiantil. En América Latina”, en Siempre, núm. 786,  México 17 de julio 1968.
Pacheco, José Emilio, “Raíz y razón del movimiento estudiantil”, en Siempre, núm. 784, México 3 de julio 1968.
Pozas Horcasitas, Ricardo, “El quiebre del siglo: los años sesenta” en Revista Mexicana de Sociología, vol. 63, núm. 2, abril-junio, 2001, México, D.F.
Rodríguez Kuri, Ariel, “Los primeros días. Una explicación de los orígenes inmediatos del movimiento estudiantil de 1968”, en Historia Mexicana, México, Instituto de Investigaciones Sociales, v. 53, núm. 1, 209, julio-septiembre, El Colegio de México, 2003.
s/a, “La semana internacional”, en Impacto, núm. 952, México 29 de mayo 1968.
Últimas Noticias, México, D.F., sábado 27 de julio de 1968.

PERIÓDICOS
Diario de la Tarde, México, D.F., sábado 27 de julio de 1968.
El Heraldo de México, México, D.F., lunes 29 de julio de 1968.
El Heraldo de México, México, D.F., martes 30 de julio de 1968.
El Universal, México, D.F., lunes 29 de julio de1968.
Excelsior, México, D.F., miércoles 31 de julio de 1968.
La Prensa, México, D.F., martes 30 de julio de 1968.
Luis Mejias, José, “Conejillos”, en Diario de la Tarde, México, D.F., 29 de julio de 1968..
Novedades, México, D.F., lunes 29 de julio de 1968.
Novedades, México, D.F., martes 30 de julio de 1968.

PÁGINA ELECTRÓNICA
http://www.aguaron.net/praga/primavera.htm, consultada el 28 de noviembre 2008.









[1]Ricardo Pozas Horcasitas, “El quiebre del siglo: los años sesenta” en Revista Mexicana de Sociología,         vol. 63, núm. 2, abril-junio, 2001, México, D.F., p. 169
[2] Ib., p. 186.
[3] Mario Monteforte Toledo, “Luces y sombras de la Revolución estudiantil. En América Latina”, en Siempre, núm. 786, 17 de julio 1968, p.5.
[4] Ib., p. 6.
[5] Pozas Horcasitas, op. cit., p. 185.
[6] Víctor Alba, “Luces y sombras de la Revolución estudiantil. En Estados Unidos”, en Siempre, núm. 786,  México 17 de julio 1968, p.5.
[7] José Emilio Pacheco, “Raíz y razón del movimiento estudiantil”, en Siempre, núm. 784, México 3 de julio 1968, p.X. En este mismo artículo aparece citada la SDS (Studentes for a Democratic Society) que se constituyó como una de las organizaciones que más luchaban por los derechos sociales y en contra de la discriminación racial en los Estados Unidos aparte de oponerse enérgicamente a la guerra en Vietnam.
[8] Roberto Blanco Moheno, “Pero… ¿Qué pasa en París”, en Impacto, núm. 952, México 29 de mayo 1968, p. 12.
[9] Sergio Zermeño, México: una democracia utópica, México, Siglo XXI, 11ª edición, 2003, p.250.
[10] Francis Mestries, “Seamos realistas: pidamos lo imposible”. Notas sobre el movimiento de Mayo 68 en Francia”, en Sociológica: 1968 significados y efectos sociales, México, UAM, septiembre-diciembre 1998, año 13, núm. 38, p155.
[11]  La CGT (Confederation General du Travail) era el sindicato más poderoso de Francia.
[12]  s/a, “La semana internacional”, en Impacto, núm. 952, México 29 de mayo 1968, p. 17.
[13] Ib., p. 17.
[14] El Odeón es considerado como uno de los seis teatros nacionales franceses. Fue construido entre  1779-1782. Se considera que su estilo de construcción es neoclásico. Fue inaugurado por María Antonieta el 9 de abril de 1782. En 1990 fue rebautizado como Teatro de Europa con lo que se constituye en miembro de la Unión de Teatros de Europa. Durante el movimiento social-estudiantil de mayo de 1968 fue un sitio  del que se apropiaron los jóvenes franceses para realizar en él debates de tipo político-social. Lo mismo sucedió con la Ópera de París y La Sorbona que fue fundada en 1257 por Robert de Sorbón con la intención de facilitar la enseñanza de teología a los alumnos pobres. Sus aulas fueron reconstruidas totalmente entre los años 1885 1901. A partir de ese año se imparte la enseñanza de las humanidades, historia, geografía, derecho y lenguas. Es al ser ocupada la Sorbona en mayo de 1968 que da inicio el movimiento estudiantil en París.


[15] Pozas Horcasitas, op. cit., p. 186, 187.
[16] Cfr., Nam, Crónica de la guerra de Vietnam, Barcelona, Planeta-De Agostini, 1988, p.
[17] Cfr. La siguiente dirección electrónica: http://www.aguaron.net/praga/primavera.htm, consultada el 28 de noviembre 2008.
[18] Pozas Horcasitas, op. cit., p. 188.
[19] Ariel Rodríguez Kuri, “Los primeros días. Una explicación de los orígenes inmediatos del movimiento estudiantil de 1968”, en Historia Mexicana, México, Instituto de Investigaciones Sociales, v. 53, núm. 1, 209, julio-septiembre, El Colegio de México, 2003, p. 201-202.
[20] Zermeño, op. cit., p. 11. En su obra el autor se refiere a un artículo publicado en el periódico El Universal, el día 24 de julio de 1968.
[21] Rodríguez Kuri, op. cit., p. 191
[22] José Luis Mejias, “Conejillos”, en Diario de la Tarde, México, D.F., 29 de julio de 1968, p. 1.
[23] Para Sergio Zermeño la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) era un organismo estudiantil que controló durante muchos años al Politécnico. Mientras que la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos (CNED) estaba controlada por el Partido Comunista.
[24]  Diario de la Tarde, México, D.F., sábado 27 de julio de 1968, p. 10.
[25] Id., p. 13
[26] Novedades, México, D.F., lunes 29 de julio de 1968, p. 15.
[27] Rodríguez Kuri, op. cit., p. 215
[28] Id., p. 215.
[29] Rodríguez Kuri, op. cit., p. 189. En este artículo se cita a  Jorge Poo que sugiere considerar el papel de los jóvenes con tendencias lúmpenes (sic), porros de izquierda, jugadores de fútbol americano […], quienes al lado de los más idealistas y politizados, soportaron el mayor esfuerzo en la resistencia y la respuesta a la policía en los meses de julio, agosto y septiembre. Cfr. p. 205.
[30] Últimas Noticias, México, D.F., sábado 27 de julio de 1968, p. 3. En este mismo diario y reportaje se dan datos en los que se reafirma que los hechos de agresión sucedidos pudieron ser preparados previamente. Textualmente se lee que en la supuesta vigilancia para mantener el orden en las manifestaciones: “Participaron tres mil granaderos al mando del General Jesús Cueto. Unos doscientos agentes secretos se mezclaron entre los manifestantes para someterlos”. ¿Qué es lo que se perseguía al infiltrar entre los estudiantes a agentes encubiertos? Lo más probable es que fueran ellos mismos los encargados de incitar a los integrantes de la FNET y CNED a marchar hacia el zócalo y de esa manera justificar las medidas represivas tomadas en esos caóticos días. Esto puede constituirse en otra prueba más de la hipótesis que presenta estas acciones como la preparación de una emboscada.
[31] El Universal, México, D.F., lunes 29 de julio de1968, p. 1.
[32] El Heraldo de México, México, D.F., lunes 29 de julio de 1968, p. 13 A.
[33] Novedades, op. cit., p. 16.
[34] Ib., p, 16.
[35] En el trabajo citado de Sergio Zermeño se encuentra información  en donde se afirma que la redacción del pliego petitorio fue realizada por la FNET. En el mismo texto se aumentan los puntos escritos en las solicitudes de los estudiantes. Zermeño transcribe el pliego citado: 1) La destitución de los actuales jefes de la policía; 2) Destitución de todos aquellos elementos que resulten responsables de las tropelías cometidas contra los estudiantes de la vocacional 5; 3) La indemnización de estudiantes caídos por la intervención de los granaderos; 4) Expedición o aplicación, en su caso, de un reglamento que delimite la intervención de dichos comisionados del orden público; 5) Que desaparezcan las fichas policíacas de los estudiantes detenidos; 7) Excarcelación de todos los estudiantes presos e información completa de aquellos que hasta el momento se ignora su paradero; 7) El inmediato desalojo de las escuelas de las tropas federales y policías. Para corroborar esta parte del texto de Zermeño se encontraron textos en el periódico Ovaciones del día 31 de julio de 1968 en los que la redacción del citado pliego petitorio es muy similar a la de aquel. También se afirma que el jefe del departamento del D.F., Alfonso Corona del Rosal, no aprobaba los tres primeros puntos de las solicitudes hechas pero que en los cuatro restantes estaba de acuerdo.
[36] Novedades, México, D.F., martes 30 de julio de 1968, p. 14.
[37] Id., p.14.
[38] El Heraldo de México, México, D.F., martes 30 de julio de 1968, p. 12 A.
[39] En El Universal del 30 de julio se pueden leer las características de los vehículos que utilizaron los soldados para tomar parte en las acciones de la madrugada del mismo día. Cfr., p.1. Del diario citado. “Los soldados eran comandados por el General José Hernández Toledo. El convoy a su mando estaba constituido “[…] por tanques ligeros y “jeep” (sic) equipados con bazookas y cañones de 101 milímetros y camiones transportadores de Fusileros Paracaidistas”.
[40] Id., p. 12 A.
[41] Excelsior, México, D.F., miércoles 31 de julio de 1968, p. 1.
[42] Novedades, México, D.F., a 30 de julio de 1968, p. 1, 14.
[43] La Prensa, México, D.F., martes 30 de julio de 1968, s/p
[44] Armando Bartra, 1968: el mayo de la revolución,  México, Itaca, 1999, p.142.