miércoles, 8 de noviembre de 2017

Algunas pistas sobre la religiosidad de los extintos pueblos Coxoh

Algunas pistas sobre la religiosidad de los extintos pueblos Coxoh.[1]
Alma Rosa Martínez González.
Alma Rosa Martínez hace, en una primera parte, una descripción del área geográfica en la que se desarrollaron los pueblos maya-coxoh y que se ubicó en la cuenca conocida como la Depresión Central, esta zona fue una ruta de gran tránsito comercial por lo que no se comprende la desaparición de dichos pueblos que para Martínez “…son pocas veces recordados en la historia chiapaneca”.[2]  Asimismo, los asentamientos durante la época colonial los coxoh habitaron en los pueblos fundados por los frailes dominicos que los nombraron Aquespala, Coneta y otros más, con esta acciones los religiosos tomaron en sus manos la evangelización de los naturales.
Las primeras obras que tratan sobre las creencias previas de los coxoh aparecen en los siglos XVII y XVIII, realizadas por Francisco Ximénez en ellas aparece un dios maya llamado Tohil, deidad que también aparece el el Popol Vuh y se le relaciona con el agua, el trueno, el fuego y el “…inframundo, por lo que se asocia igualmente al culto en los temascales”.[3] Tohil exigía, según Ximénez, sacrificios humanos para poder controlar el fuego.
Por otra parte, los pueblos coxoh también realizaban sus ritos bajo grandes ceibas e hicieron sitios sagrados de los ríos, algunos cerros y caminos. En estos lugares se hacían ofrendas y sacrificios de sangre. Otros recintos sacralizados fueron las cuevas, en donde se han encontrado restos de alimentos dedicados a los dioses e incluso de autosacrificios humanos.
A la llegada de los españoles los coxoh fueron desplazados y se les asignaron nuevos patronos, sin embargo, para fray Tomás de la Torre “…los religiosos estaban más apurados por sus posesiones en el valle que de evangelizar a los indios”.[4] Bajo esta y otras circunstancias las poblaciones creadas para los pueblos coxoh por los dominicos desaparecieron y con ellos parte de sus prácticas religiosas.



[1] Artículo publicado en Diacronías, Año 10, número 17, CDMX, abril 2017. pp. 25-36.
[2]Alma Rosa Martínez, Op. cit., pp. 25.
[3] Ib., pp. 26.
[4] Ib. pp. 29.

jueves, 19 de octubre de 2017

Exposición fotográfica "El Palacio de los niños huérfanos. Desde Porfirio Diaz a nuestro tiempo"


Palabra de Clío invita a la exposición fotográfica "El Palacio de los niños huérfanos. Desde Porfirio Diaz a nuestro tiempo" Presentada por el Grupo Tultenco y Palabra de Clio, del 14 al 31 de octubre de 2017 Casa de la Cultura Alfonso Reyes, calle Ramón Favie No. 4 Col. Vista Alegre.

miércoles, 18 de octubre de 2017

“La espada de Damocles”. Represión y violencia en la independencia.



“La espada de Damocles”. Represión y violencia en la independencia.[1]

Joaquín Espinosa Aguirre.

En su artículo Espinosa Aguirre hace un análisis sobre el movimiento armado de 1810 en la Nueva España y aclara que este superó con mucho al gobierno ya que, al paso del tiempo, las acciones de los insurgentes adoptaron como propia la defensa de España que había sido invadida por Francia. Esta es una de las razones por las que el gobierno virreinal no tuvo la posibilidad de justificar sus terribles actos represivos en contra de los grupos insurgentes. Sin embargo, el virrey Francisco Xavier Venegas acusó a los independistas de estar coludidos con Napoleón por esta razón estos últimos fueron amenazados con la excomunión y otros castigos.
  Así bajo esas circunstancias el gobierno recurrió a la represión violenta de cualquier manifestación en su contra.
Espinosa Aguirre escribe que los virreyes Venegas, Calleja y Ruiz de Apodaca tomaron decisiones represivas que se volvieron en su contra, un ejemplo de ello es el gran otorgamiento de decisiones que hizo Venegas a los militares para detener a los insurgentes y del que se valieron aquellos para tomar en sus manos cualquier disposición tanto de nombrar autoridades, impartición de justicia, administración de los impuestos recabados, etc.
Avanzando en la lectura los castigos corporales de los que se valió el gobierno virreinal para la represión se podían dividir en tres: los físicos y sicológicos, aquellos que recaían sobre la moral y dignidad, por último, los pecuniarios dirigidos a los bienes materiales. Por supuesto, que los castigos corporales también eran utilizados para obtener información y eran aceptados desde 1768 por la expedición de la Ordenanza Militar de este año. En un primer momento los castigos corporales fueron encaminados a los supuestos emisarios de Napoleón para torturarlos y delataran a sus contactos con esta medida se buscaba que el pueblo llano no cayera en la tentación de unirse al movimiento insurgente.
Otras formas de represión fueron las sospechas y acusaciones estas llegaron hasta el clero que fue también violentamente reprimido, al mismo tiempo se prohibieron las reuniones de seis o más personas. También se recurrió a despojar de las armas y a quienes no las entregaran  voluntariamente se les aplicarían diversas sanciones, aún algunos aperos de labranza fueron considerados como instrumentos de violencia.
Por último, el gobierno virreinal recurrió a lo que Espinosa Aguirre llama “La Falsa clemencia” consistente en otorgar el perdón a todo aquel que se acogiera a este bando emitido por el virrey Calleja pero todo aquel que no lo hiciera y se reuniera con fines de sedición y en contra del gobierno se le aplicaría la pena capital sin distinción de personas.
A manera de conclusión el objetivo final del gobierno virreinal era acabar con cualquier oposición sin importar si había o no culpabilidad de los acusados.


[1] Artículo publicado en Diacronías, Año 10, número 17, CDMX, abril 2017. pp. 65-76.

miércoles, 4 de octubre de 2017

La recuperación del mundo prehispánico a través de la pintura y la música en el México del siglo XIX: ¿una intención de construcción de identidad?



La recuperación del mundo prehispánico a través de la pintura y la música en el México del siglo XIX: ¿una intención de construcción de identidad?[1]
Áurea Maya Alcántara
Para Áurea Maya la sociedad mexicana del siglo XIX se creó una identidad propia a partir de su pasado prehispánico. Las fuentes que presenta la autora provienen de la historia del arte y de la música, traslada su texto a la Ilustración y a las Reformas Borbónicas.
El estudio de la culturas prehispánicas es, en parte realizado, por Alexander von Humboldt al que siguieron investigadores de origen inglés, francés y alemán que realizaron dibujos de algunas zonas arqueológicas mayas. También llegaron fotógrafos que se valieron del daguerrotipo. Por su parte, los llamados ilustrados mexicanos como Lucas Alamán, Joaquín García I., Manuel Orozco y otros más sentaron las bases para realizar investigaciones sobre el tema.
En lo que respecta a la música decimonónica esta se establece gracias a José Antonio Gómez quien crea la Primera Sociedad Filarmónica Mexicana, en 1839, también fundó el Conservatorio Mexicano de Ciencias y Bellas Artes, escribió sobre música pero no tocó el tema prehispánico.
Por su parte, la Academia de San Carlos fue reestructurada y con esto aumentaron las obras de tema prehispánico. Autores como “…Pelegrín Clave en pintura; Manuel Vilar en escultura y Javier Cavallari en arquitectura”[2] fueron contratados para llevar a cabo la actualización de la academia. En 1861, José Fernando Ramírez fue nombrado ministro de Relaciones del Segundo Imperio y desde ahí se encargó de exaltar la historia de las culturas prehispánicas.
En Jalisco se fundó la Sociedad Jalisciense de Bellas Artes (1857) en donde se montaron exposiciones de temas prehispánicos. Algunos de los integrantes de dicha sociedad fueron Pablo Valdés, Espiridión Carrión y Clemente Aguirre (músico), estos se dedicaron a exaltar la cultura prehispánica desde sus diferentes especialidades.
Al finalizar la Guerra de Reforma quien toma en sus manos la labor cultural fue Ignacio Manuel Altamirano y la Academia cambia su nombre por de Escuela Nacional de Bellas Artes. Aparecieron obras como El descubrimiento del pulque de José María Obregón que ha sido fuente de discusiones sobre su interpretación y origen. Áurea Maya recurre a  Justino Fernández quien decía “…lo más importante a destacar fue el reconocimiento del pasado indígena como propio”.[3] Con esto se perseguía que se conociera la historia de México en todos los niveles.
Uno de los principales mecenas de la época fue Felipe Sánchez Solís de raíces indígenas, hablante de náhuatl y, según él mismo, “descendiente de una noble familia azteca”. Su labor se encaminó a ser un promotor de la cultura prehispánica y así su trabajo consistió impulsar el crecimiento de la pintura nacionalista basada en temas esos temas.
En lo referente a los temas musicales apareció la Sociedad Netzahualcóyotl de la que se tienen pocos datos pero una información la ubica como promotora de conciertos presidida en primera instancia por Sánchez Solís y posteriormente por Ignacio Manuel Altamirano.
Ya durante el porfiriato Sánchez Solís se manifestó en contra del régimen y su labor quedó en el olvido hasta el arribo de Los Científicos y las principales manifestaciones de las raíces prehispánicas se dieron sobre todo en la música, en especial en la ópera con obras como Cuauhtémoc de Aniceto Ortega y Atzimba de Ricardo Castro.



[1] Artículo publicado en Diacronías, Año 10, número 17, CDMX, abril 2017. pp. 47-63.
[2] Áurea Maya, op. cit., pp. 50.
[3] Ib., pp. 53.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Los Escandón y la beneficencia privada (1889-1926)







Los Escandón y la beneficencia privada (1889-1926)[1]
                                                                                    José Díaz.
En este ensayo José Díaz presenta a la familia Escandón como un “símbolo de fortuna y éxito”. Los orígenes de dicha riqueza provienen de diferentes fuentes como fueron los ferrocarriles, la minería y las instituciones bancarias, al mismo tiempo que Manuel María de Escandón y Garmendia se asoció con Antonio Beistegui y juntos establecieron relaciones comerciales y financieras tanto con realistas como con liberales. A la muerte de Manuel María Escandón el periódico El Siglo XIX lo citaba como un gran filántropo que compartía su fortuna con los más necesitados.
Ya durante el porfiriato la familia Escandón estableció lazos familiares con unas de las familias más ricas del país los Mier y Terán y los Escandón, estos últimos fueron los fundadores del Banco Nacional de México, también poseían grandes extensiones de tierra tanto en la capital como en el interior del país e incluso eran dueños de un área de 502 hectáreas en Francia.
Bajo ese tenor y con la inmensa fortuna que poseía la familia Escandón participaron en la fundación de diferentes asociaciones de caridad como fueron la  “…Fundación de Socorros para Personas Menesterosas, gestionada por Alejandro Escandón y Arango el 10 de enero de 1903”,[2] esta fundación estaba dedicada a dar limosna a los menesterosos de la capital siempre y cuando estos no “ejercieran la mendicidad ni estuvieran asiladas”[3]. En 1899, bajo la ley de Beneficencia Privada, se estipuló que la ayuda mensual a los necesitados no debía exceder los $50°°.
En 1918 aparece vinculada a la familia Escandón la Fundación María Ana Mier de Escandón que se encargó de realizar actividades de beneficencia privada y caridades particulares consistentes en: ayudas periódicas o una sola vez a persona de buena conducta necesitadas y ayudas hasta para la educación profesional de familias dignas; socorros a periódicos o una sola vez a instituciones de beneficencia privada y continuar con la creación de obras pías o ayudar a la manutención de las existentes. Etas acciones fueron corroboradas por la Junta de Beneficencia Privada el 29 de mayo de 1919.
Ligados y sostenidos por la Fundación María Ana Mier de Escandón aparecen instituciones encargadas de otorgar modestas becas a estudiantes de diferentes niveles y, sobre todo, al Hospital Escandón, fundado y patrocinado por Guadalupe Escandón de Escandón en 1907. Por otra parte, la fundación también cooperó en el sostenimiento del asilo Agustín García Conde dedicado a la educación y caridad. Otras obras de caridad en las que participó la familia Escandón fueron el Asilo Francisco Díaz de León o Asilo Particular de Mendigos, el Patronato Félix Cuevas.
En fin, la familia Escandón tuvo una gran participación en la creación y sostenimiento de diferentes instituciones de caridad y ayuda no tan solo a los más pobres sino que también apoyó a familias que habían perdido su fortuna por diferentes causas.





[1] Artículo publicado en Diacronías, Año 10, número 17, CDMX, abril 2017. pp. 9-24.
[2]Ib. pp. 10
[3] Ib. pp. 11


José Díaz García.

Exposición fotográfica del Hospicio para niños expósitos

Palabra de Clío tiene el gusto de invitar  a la inauguración  de la exposición  fotográfica  del Hospicio para niños expósitos. La cual  se llevará a cabo el día 18 de septiembre del 2017 a las 13.00 horas, en la plaza Benito Juárez, lobby del edificio "B" Delegación Iztacalco. La entrada es gratuita.


domingo, 3 de septiembre de 2017

Asamblea de la Asociación de Historiadores Mexicanos Palabra de Clío.

El sábado 26 de  agosto se llevó a  cabo la  asamblea de nuestra asociación  correspondiente al año 2017.  Custodiados  por la  hermosa arquitectura del MUAC  los encargados de cada uno de  los  comités  rindieron su  informe, posteriormente se eligió a la nueva  mesa directiva quedando  conformada de la siguiente manera:   Presidente Leslie  Revilla, Vicepresidente  Olivia Domínguez y Secretaria Áurea  Maya.
 Se otorgó un merecido reconocimiento a Silvia Cirett, también grandes muestras de agradecimiento a Claudia Espino  por la gran labor que desempeñó durante su presidencia, a nuestros  asesores académicos y la  asamblea  concluyó con  un emotivo aplauso a nuestro coordinador general.


Claudia Espino Becerril Presidente de Palabra de Clío 2015-2017


Áurea Maya, Viridiana Olmos Claudia Espino Becerril y Leslie Mercado Revilla 







Reconocimiento especial a Silvia Cirett


Entre las actividades del día se realizó  visita  una  guiada por la exposición  Expandir los espacios del  una arte,  Helen  Escobedo en la UNAM (1961-1979), No  queremos dejar pasar la oportunidad de agradecer a las  autoridades del MUAC la gran   hospitalidad que siempre han brindado a Palabra de Clío   y a nuestro  compañero Yabín Silva por sus buenas  fotografías.