jueves, 30 de octubre de 2014

Reseña, Walter Benjamin. Un koan apócrifo sobre tres fotografías.


Viridiana  Olmos.
La desaparición de la memoria para lograr el control de la libertad individual y colectiva; es un hecho bien sabido pero poco estudiado, por ello el Dr. Sergio Raúl Arroyo nos expone en Walter Benjamin. Un koan apócrifo sobre tres fotografías, de manera sencilla y profunda como es que la fotografía “evidencia la confusión entre la idea de historia y la de memoria”, así estos registros autónomos carecen de importancia o relevancia si no se les estudia a la par.
De este modo ejemplifica este saber narrándonos un par de anécdotas de Walter Benjamin en torno a las fotografías del Museo del Juguete en Moscú, con la cual podremos comprender la notabilidad de estas fuentes documentales dentro de su contexto, su respectiva carga ideológica, y la emotividad de su autor.
Por ello, “la fotografía pertenece a esa realidad naciente y fragmentada que ha fracturado la relación con los patrones del mundo clásico y con los principios de la escolástica”. Para Benjamin este arte es variable, pues depende del pueblo-masa-sujeto en la historia y de sus numerosas combinaciones con el testimonio-documento-fetiche-propaganda-obra de arte, junto con las posibles por explorar; esperando “que la fotografía nunca alcance el peso de lo definitivo, de lo plenamente calificado por los vencedores de la historia;” que constantemente buscan manipularla, propiciarla y sugerirla. Para evitarlo propone “el encuentro público con la obra bajo principios estratégicos de imagen-memoria, que la desmarquen de lo habitual”.
Para Benjamin este tipo de “memoria” permite que los hechos nunca se olviden para quizás, con un poco de suerte, aprender de ella.

Fuente de Consulta:

Arroyo, Sergio Raúl, “Walter Benjamin. Un koan apócrifo sobre tres fotografías”, en Diacronías. Revista de divulgación histórica, Año 6, Número, 11, Palabra de Clío, México, mayo de 2014.

martes, 14 de octubre de 2014

LEYENDO A PALABRA DE CLÍO III


Viridiana Olmos.
Mediante un breve ensayo, intitulado El milagro japonés y su presencia en la vida cotidiana: un tema para la enseñanza de la Historia contemporánea, el Lic. Mauricio Flamenco Bacilio expone el devenir de la economía japonesa y su presencia en México dentro de los planes de estudio a nivel secundaria y bachillerato.
Para ello, hace hincapié en la importancia de concientizar a los jóvenes sobre el contexto japonés que nos rodea. Basta así echar una mirada a las empresas del campo de la electrónica (Sony, Panasonic, Sharp, Hitachi, Casio…); automovilísticas (Nissa, Toyota, Honda, Mazda…); instrumentos musicales (Yamaha, Casio, Ibanez…); videojuegos (Nintendo, Sega, Kanoami…); el sector de alimentos (Yakult, Nissin, Kikkoman…) y hasta la práctica de artes marciales (ninjutsu, karate, judo…). Así dicho “milagro” se vuelve más tangible para los estudiantes, “quienes dejarían ese prejuicio inicial de ver a Japón, su cultura y su historia como algo lejano y ajeno a su vida cotidiana.” Para después ahondar sobre la relevancia de ser el primer caso de industrialización acelerada en Asia después de la Segunda Guerra Mundial, estableciendo con mayor claridad su desarrollo económico y cultural.

Fuente de Consulta:
Flamenco Bacilio, Mauricio, “El milagro japonés y su presencia en la vida cotidiana: un tema para la enseñanza de la historia contemporánea”, en Diacronías. Revista de divulgación histórica, Año 6, Número, 11, Palabra de Clío, México, mayo de 2014.

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jueves, 9 de octubre de 2014

Leyendo a Palabra de Clío II

Leyendo a Palabra de Clío
Edmundo O’Gorman. Foto: Elisa Vargaslugo, Archivo Fotográfico IIE-UNAM.


Viridiana  Olmos.

“Contar no solamente el ‘cómo sucedió’, sino también indagar acerca de las formas, los presupuestos y las ideas que constituyen esos relatos; en suma: dar cuenta de lo que es la historia de la historia”, fue una de las tantas tareas que realizó Edmundo O´Gorman.
Misma que en un artículo ameno intitulado: Edmundo O´Gorman: La historia como conocimiento ontológico, Ainhoa Suárez Gómez nos mostrará cómo desde la historiografía tradicional hasta el historicismo, O´Gorman propone analizar el ser del hombre como un elemento variable que constituye parte medular de su naturaleza. “De esta manera, el hombre se concibe como una entidad histórica que, a través del cambio constante, se configura en función de lo que ha sido, de lo que es y pretende ser en el porvenir.”
Así, esta propuesta no sólo es una postura metafísica sino también epistemológica; como aclara Suárez Gómez, en donde este binomio sujeto-pasado nos mostrará una circunstancia histórica determinada. Desde este punto, el tiempo histórico se basa en dos premisas: “una a partir de la cual el pasado se piensa como elemento constitutivo del ser del hombre, y otra en función de la cual se le concibe como el material abierto a distintas (re)interpretaciones del que debe servirse el historiador”.
Ante tales premisas expuestas surge la Historia de las Ideas, en la cual las creencias de dichas disquisiciones dejarán de ser estáticas y/o fijas.  La interpretación histórica adquiere, en este contexto, un lugar protagónico. Y la dialéctica “se convierte en el mecanismo a partir del cual el autor explica la forma en que las ideas y las creencias” se transforman, abandonan y/o cambian a lo largo del tiempo, para (re)crearlas desde el pasado hasta el presente; en dónde adquirirá una dimensión histórica del porvenir.

Fuente de Consulta:
Suárez Gómez, Ainhoa, “Edmundo O´Gorman, la historia como conocimiento ontológico”, en Diacronías. Revista de divulgación histórica, Año 6, Número, 11, Palabra de Clío, México, mayo de 2014.

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martes, 30 de septiembre de 2014

Leyendo a Palabra de Clío

Leyendo a Palabra de Clío



Viridiana Olmos

Esta tarde llegó a mis manos el N.11 de la revista Diacronías, en ella encontré un apreciable ensayo de la Mtra. Mariel Robles Valadez que gira en torno a la pedagogía de la Historia. Dicho documento es un llamado de atención y una lección a la vez sobre La comprensión de los textos como estrategia didáctica para desarrollar el pensamiento histórico, ante esta sentenciosa frase, cabe preguntar, ¿hay más formas?, ¿ésta es la ideal?, ¿es necesario o importante para las nuevas generaciones concebir la Historia como parte de su vida?
Así, línea tras línea, la Mtra. Robles hace hincapié en que “cuando se aborda el conocimiento de lo histórico, está implícita una forma de aprenderlo, y del modo en el que el sujeto lo haga será igualmente la manera en que sea afectado por este tipo de conocimiento”; por ello, bajo un acertado discurso reprocha la educación ‘al estilo mexicano’ (que es inherente a otras partes del mundo), o sea: oficial, moral, maniqueísta, pasiva y por si fuera poco carente de diálogo. Ya sea por ignorancia o falta de creatividad del propio docente, dejan de lado este fértil razonamiento que podría develar a los propios ojos de sus educandos “que no existen verdades absolutas”, así como tampoco “buenos o malos personajes” en la Historia.
Por ello, nos propone por medio de la comprensión de textos APRENDER HISTORIA, basándose “en un modelo hermenéutico, que facilite los procesos de enseñanza aprendizaje de manera cualitativa y no cuantitativa”, que pese a ser evidente la ventaja resultante en el aprendizaje se ignora tajantemente.

Fuente de Consulta:
Robles Valadez, Mariel, “La comprensión de textos como estrategia didáctica para desarrollar el pensamiento histórico”, en Diacronías. Revista de divulgación histórica, Año 6, Número, 11, Palabra de Clío, México, mayo de 2014.

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sábado, 2 de agosto de 2014

Comentario a la obra Nietzsche, La genealogía, la historia de Michel Foucault







Mauricio Flamenco Bacilio
Palabra de Clío AC

Introducción:
Entender a un autor a través de la obra de otro no significa conocer al primero. Pero esta lectura indirecta nos puede llevar a un primer acercamiento al pensamiento del primer autor. Esto sucede al leer el libro Nietzsche, la genealogía, la historia de Michel Foucault, quien a partir de la influencia de Friedrich Nietzsche da una propuesta para una nueva concepción de la historia. En menor medida, esta propuesta puede ser llevada a la enseñanza de esta disciplina. 

Sobre el autor:
Michel Foucault (1926-1984) fue uno de los más destacados pensadores franceses del siglo XX. Nació en Poitiers en el centro de Francia. Estudió en la École normale supérieure de París y después estudió psicología y filosofía. Las influencias de Foucault fueron muy variadas; entre ellas se pueden contar a filósofos como Kant, Hegel, Marx, Nietzsche y Heidegger; además de ser influido por el psicoanálisis de Freud.  Foucault obtuvo su doctorado en filosofía en 1961. Durante el mayo francés de 1968, él se encontraba impartiendo cátedra en la Universidad de Túnez, aunque la mayor parte de su actividad académica la desarrolló en el Colegio de Francia. Entre sus obras principales se destacan Historia de la locura en la época clásica de 1961, Nietzsche, la genealogía, la historia de 1971 e Historia de la sexualidad en tres volúmenes publicados entre 1976 y 1984.   
            En cuanto a su vida personal, Michel Foucault tuvo problemas emocionales debido a su homosexualidad. También por eso se vio interesado en la crítica de la medicina y las concepciones sociales del cuerpo humano. Así Foucault realizó analogías entre los malestares corpóreos y sociales. Para este autor, la sociedad y sus concepciones morales premian, pero también castigan y excluyen. En su obra se propone una inclusión de la diversidad humana y la autorrealización.[1] Finalmente Foucault falleció el 25 de junio de 1984 a causa del SIDA, siendo de las primeras víctimas célebres de este mal en Francia.   

Sobre la lectura:
La obra Nietzsche, la genealogía, la historia, es una interpretación de la obra de Friedrich Nietzsche por Michel Foucault, donde en principio se hace crítica de la genealogía al considerársele gris y meticulosa. Pero es precisamente la genealogía el elemento capaz de llevar a una mejor comprensión de la historia, al proponer romper paradigmas establecidos dentro de su estudio, principalmente al oponerse “a la búsqueda del origen”.[2] De acuerdo con Foucault, el concepto de historia en Nietzsche gira en torno a cinco conceptos cuyo significado es similar, pero estos vocablos se distinguen a partir de su sentido moral. Estos términos provenientes del alemán son: Ursprung (origen), Herkunft (procedencia), Entstehung (formación o génesis), Abkunft (descendencia) y Geburt (nacimiento). Foucault se detiene más en reflexionar sobre los primeros dos conceptos. El término Ursprung se considera como el principio de los prejuicios morales para marcar diferencias entre grupos y clases sociales, de la creencia en el paraíso perdido de los tiempos pasados, así como del carácter solemne de la Historia y su enseñanza. Por ello esta disciplina se suele ver como algo ajeno y distante con respecto a las situaciones del presente. En la interpretación de Foucault a la obra de Nietzsche está la necesidad de quitarle ese velo de solemnidad a la Historia y dejar de preocuparse del Ursprung.[3] Aunque Foucault señala también como Nietzsche no siempre distinguía entre Herkunft y Ursprung. Entonces Foucault propone la disociación del concepto de origen, en disiparlo y avocarse más en interpretar la realidad de una nueva forma; donde el tiempo, y la historia deben de ser replanteadas dejando a un lado el Ursprung cuya esencia resulta inalcanzable.
            La crítica hacia el concepto de origen y los símbolos culturales de identidad se encuentra también en la obra de José Ortega y Gasset. Este filósofo español señalaba a la autoctonía como “siempre problemática y utópica”.[4] Con respecto a ello, Foucault también criticaba la aparente identidad europea con un origen único; cuando en realidad existen diferentes tipos de  Herkunft o Entstehungen (no necesariamente Ursprünge u orígenes) a través de la cultura grecorromana, los pueblos germánicos, el cristianismo y hasta del zoroastrismo.[5] De hecho, con la obstinada creencia en orígenes e identidades, las sociedades se niegan a abrirse a la comunicación y al diálogo para poder encontrar más similitudes que diferencias entre los grupos humanos. Esta condición también existe entre pensadores quienes se niegan al diálogo al considerar a sus creencias como verdades absolutas. Esto es algo que Foucault buscaba combatir. 
Debe agregarse también la crítica hacia el pensamiento positivista y su influencia en el estudio de la historia a lo largo del siglo XX. Incluso este pensamiento fue criticado en su momento por Nietzsche, pues consideraba al conocimiento científico como parcial y debía estar en constante transformación, como lo sugirieron después gente como Karl Popper y Martin Heidegger.[6] Para Foucault la crítica al pensamiento positivo se fundamenta en la existencia de discontinuidades a lo largo de la Historia, las cuales se oponen a la idea positivista de la historia como un concepto siempre lineal y progresivo en sentido cronológico. Entonces el objetivo es establecer un nuevo discurso, una historia “genealógicamente dirigida” y efectiva; consciente de la presencia de estancamientos y retrocesos además de avances en el devenir de la humanidad.[7] Esta historia efectiva carece de esencias y debe ser fragmentada.[8]
Para Foucault, la búsqueda de los términos de Herkunft (procedencia) y Entstehung (formación), resultan más efectivos para el estudio de la historia y de la genealogía, pues no buscan limitarse a un origen único sino a varios. Pero esto contrasta con la manera en cómo se dan las clases de historia. En la enseñanza de la historia se ha tomado como punto de partida a los periodos más lejanos para ir en dirección cronológica hasta el presente. Esto también es un aspecto a señalar por Foucault. En la búsqueda por el origen, los discursos historiográficos en su afán de enseñar se vuelcan hacia lo más puro, lejano y abstracto. Todo ello con el carácter solemne de la historia enseñada hace que su entendimiento e interés entre los estudiantes sea escaso o nulo. En la propuesta de Foucault, se busca acercar la historia a los aspectos más cercanos como la cultura y los hábitos, indagar sin rencor acerca de los acontecimientos históricos y poder obtener todas sus perspectivas posibles.[9] Además de quitarle la típica seriedad encontrada en el estudio de la historia y la interpretación de sus fuentes.

Corolario:
En resumen, Foucault a través de Nietzsche propone una deconstrucción de la historia y sus términos. Esto debe realizarse a través de tres usos cuyo desenvolvimiento romperá la concepción platónica del estudio del pasado; porque en cierto sentido la historia de bronce o “historia monumental” se convierte en un impedimento para la labor cultural y crítica de los tiempos presentes. Los tres usos que Foucault propone para la historia son el paródico-destructor de la realidad, el disociativo-destructor de la identidad y el uso “sacrificatorio” [sic] y destructor de la realidad.[10] Así la historia dejará también el modelo “metafísico y antropológico, de la memoria”.[11] En teoría esto suena interesante y hasta revolucionario al querer realizar un cambio conceptual. Pero su dificultad estaría en ponerlo en la práctica, no solamente en el salón de clases, sino también en la vida cotidiana. Fuera del aula se ve el reforzamiento del Ursprung a través de las efemérides y las conmemoraciones de acaecimientos relevantes en todas las latitudes. Incluso algunos profesores cuentan con las ideas de la historia y su enseñanza con las que Foucault discrepaba. Replantear la conceptualización de la historia y su enseñanza puede ser un buen comienzo desde el salón de clases. Actualmente el uso paródico de la historia a través de los medios de comunicación interactivos ha quitado ese velo de solemnidad y en cierta medida también puede servirle al alumno para un primer acercamiento a la historia en el primer uso pretendido por Foucault. Pero desde una perspectiva personal, la aplicación de los otros dos usos señalados en esta lectura y su aplicación quedarán aún pendientes. 

Bibliografía básica:

Foucault, Michel. Nietzsche, la genealogía, la historia. Trad. José Vázquez Pérez. Valencia: Pre-Textos, 1997. 75p.

Bibliografía complementaria:

Frabboni, Franco. Pinto Minerva, Franca. Introducción a la pedagogía general. Trad. Rolando Julián Bompadre. 2ª Ed. México: Siglo XXI, 2006. 372p. (Educación).
Ortega y Gasset, José. Una interpretación de la Historia Universal. Entorno a Toynbee. 2ª Ed. Madrid: Ediciones de la Revista de Occidente, 1966. 359 p. (El Arquero).

Solenn, Guy. La Philosophie. Petit dico des grands philosophes et des courants de pensée. C.E.E : City Editions, 2009. 142p. ils. 




[1] Guy Solenn. La Philosophie. Petit dico des grands philosophes et des courants de pensée. C.E.E, p. 141. « La société récompense et châtie, incite et inhibe, au nom de déterminations vides de sens réel.
 Sa police enferme les corps pour enfermer les esprits, sa morale exclut au lieu de rassembler. Foucault invite les hommes à se construire dans leur diversité, à choisir leur existence et leurs valeurs, à se produire eux-mèmes»
[2] Ibíd. p.
[3] Ibíd. p. 19.
[4] José Ortega y Gasset. Una interpretación de la Historia Universal. Entorno a Toynbee. Madrid, 1966. p. 305.
[5] Foucault. Op. Cit. p. 65.
[6] Franco Frabboni y Franca Pinto Minerva. Introducción a la pedagogía general. México, 2006. p 23, 24.
[7] Foucault. Op. Cit. p. 68.
[8] Ibíd. p. 46, 47.
[9] Ibíd. p. 51, 52.
[10] Ibíd. p. 63.
[11] Ídem.

domingo, 20 de julio de 2014

La manera de beber vino en la Grecia clásica.

Dionisio

En el libro  A  History of  World in  6 glasses, Tom Standage   nos  ofrece  una descripción muy  interesante   sobre  el  consumo  del  vino en  Grecia.     Una  de la  característica  más   singulares  era  que  antes de  beberlo  lo mezclaban con agua.  El  colmo  de la  sofisticación  consistía  en  tomar  la mezcla de  vino  y  agua en un  reunión privada  llamada simposio.  Lo  asistentes  se  componían exclusivamente de  hombres  aristócratas,  tenia   lugar  en  un sitio  denominado  andrón (el  salón  de los  hombres).  Sus  muros  se encontraban ocasionalmente decorados con  escenas relacionada  con el  vino. El  uso  de un  salón  en  particular    remarcaba  que el  simposio  era un  evento  especial  en el  que  no  aplicaban  las reglas  acostumbradas.  No  era  raro  que  el andrón  fuera  el  único  lugar  de la  casa con  piso de piedra.

 Asistían al  simposio  normalmente  una docena de   individuos,.  Ninguna  mujer  compartía el  asiento   y  su  presencia  se limitaba  a   participar    como  bailarinas. músicas y     dando  servicio   a las  mesas.
La   ocasión daba  inicio  sirviendo la  comida  sin nada   o muy  poca   bebida, una  vez  que terminaban de comer,   se  limpiaba la mesa   y   se  traía el  vino. En   la  tradición  ateniense  se ofrecían   tres brindis  uno por  los  dioses,   otro por lo  héroes    muertos, en especial por lo  ancestros, y  el  ultimo por  Zeus, el rey  de lo  dioses.  Una  joven    amenizaba tocando     una flauta.  Llevaban racimos de flores  y  hojas de vid,  para  conseguir  la   atmósfera  perfecta  se  procedía a  aplicar    perfume.  Una  vez     puesto el escenario,  solamente  faltaba  comenzar  a  disfrutar de la  bebida y  sus  efectos.

Se    mezclaba el   vino  con  agua en un  gran recipiente llamado krater. El  agua   provenía    de una  jarra  de tres  asas   llamada  hydria.  La cantidad de  agua  agregada  determinaba  la  velocidad con la que  los  asistentes se  emborrachaban. Las proporciones más  utilizada  eran  2: 1,  5:2,  3:1,  y 4:1.  La mezcla de partes  iguales de  agua  y  vino  era  conocida  como vino  fuerte.  En  clima  cálido  el  vino  era  enfriado   adicionándole  nieve.

El beber  cualquier  vino sin agregarle  agua, era  considerado por los  griegos  como un acto   de  bárbaros,  afirmaban  que  beber  vino  sin mezclarlo   volvía a las personas  violentas  e  inclusive los podía llevar a  la  locura. Heródoto cuenta  que  por beber vino sin  agua,  el rey  Cleómenes de  Esparta  enloqueció.


Lo  griegos   creían  que  la mejor manera de hacer   un  buen  uso del   don  de Dionisio  era   beber  con moderación para  mantenerse justo en la línea  entre la  sobriedad y la  ebriedad. El    estado perfecto en  donde  se   goza  de la  libertad del lenguaje ,  y al mismo  tiempo     la preocupación  queda  minada,  evitando  con  un  exceso caer en la  violencia  mostraba   por lo  bárbaros  cuando  bebían.

Eubulo

El  dramaturgo Eubulo  en una  de  sus   obras habla sobre la  cantidad de    copas  que  debían de  servirse:  Para  el    hombre  sensible preparo solamente   tres   copas, la   primera es para la  salud, la  segunda  para el  amor  y el placer, y  la tercera  para dormir. Después de  la tercera el  hombre  sabio    se  va  a  casa. La  cuarta   copa    ya  no es   para  mi ,  afecta  el comportamiento, la   quinta  provoca    los  gritos,  la  sexta  es para  la  grosería y los  insultos, la séptima  sirve a la  pelea, la  octava  lleva a   destruir los muebles, la  novena  es   para  la  depresión,  y la  décima es para   el inconsciente  y la locura.
El  objetivo de  un  simposio era   encontrar  el placer  ya  fuera    de  orden  social, intelectual   o   sexual  en el  perfecto  balance. Para  los  griegos  ese estado  se lograba  a  partir  del ritual  de  mezclar el  vino.    

Stadange,  Tom. A history  of  World  in  six  glasses.  Alker & Company  New  York  2006 

Marco  Fabrizio Ramírez  Padilla

viernes, 18 de julio de 2014

Juan José de Vértiz y Salcedo el novohispano que cambió Buenos Aires.


 Un  dato  poco  recordado en México es  que el   segundo virrey  que   asumió  el  cargo en  el virreinato del Rio de la  Plata, Juan  José de Vértiz  y  Salcedo  nació en la  ciudad de  Mérida  Yucatán en  1718.  Su  padre  fue Juan  José Vértiz  Hontañón , Gobernador de  Yucatán y  su  madre María Violante  de  Salcedo Enríquez de  Navarra.

El  virrey  es  recordado como uno de los  mejores  gobernantes del  sur  del continente.   Fue llamado el  virrey  “de las luminarias” por instalar el   alumbrado público  en Buenos  Aires.Entre  otras  cosas, fundó la   casa de los  niños expósitos destinada  al cuidado de los  menores huérfanos.  La institución se financiaba con los ingresos que le daba la imprenta que Vértiz hizo traer del  Colegio  Cordobés de  Monserrate en 1780. La cual había sido instalada por los jesuitas y abandonada por los franciscanos que se hicieron cargo del establecimiento educativo tras la expulsión del Río de la Plata de la "Compañía". Por  ese sólo hecho  el  virrey  ya  tendría   asegurado  un  lugar en la memoria al  ser considerado el  introductor de la    imprenta  en  Buenos Aires. Además creó la Correccional de Mujeres, el Real Colegio de San Carlos, la Casa de Comedias, conocida como  "La Ranchería", que  era una construcción de madera, espaciosa, con techo de paja e iluminación con velas de cebo. Uno de los objetivos  de la creación del  teatro era  el deseo de inculcar a la juventud el gusto literario y la afición a los espectáculos donde, según el propio Virrey,  los más jóvenes debían tomar conocimiento de los grandes hechos de la historia antigua. "El teatro es la mejor escuela para las costumbres, para el idioma y para la urbanidad general" Sobre el palco escénico, Vértiz había mandado colocar el lema "Ridendo corrigo mores", que significa: "Con la risa corrijo las costumbres". Para completar su obra, Vértiz se las ingenió para constituir compañías de actores con buenos sueldos y privilegios personales.

 También  a él se  debe  el Paseo de la Alameda; se dedicó a reprimir el delito, sanear la ciudad, fomentar la agricultura y la industria; fortificó las fronteras, uniformó y  organizó de  manera   profesional las tropas, creó poblaciones en la Patagonia. Fundó  el  Protomedicado.  Durante    su  gobierno   realizó el primer censo de la  ciudad  contabilizando   37,000  habitantes.

Como   un   hecho verdaderamente  excepcional al concluir su mandato en  1784, el Rey lo eximió del "juicio de residencia" que establecía la ley, dado que su integridad y honestidad eran notorias.

Es   muy  difícil, en la   actualidad   dejar de pensar cuánta    falta nos  hacen    gobernantes   como Juan  Jóse  de Vértiz  en  toda  nuestra  Hispanoamérica.


Marco Fabrizio  Ramírez Padilla